Viaje hacia Silvana

Autor: Ester Salguero

Ilustradores: Rafael Mir y Jorge Luis Torres

Corrección: Clara Sánchez

Género: microrrelato de aventuras

Este relato es propiedad de Ester Salguero y su ilustración pertenece a Rafael Mir y Jorge Luis Torres. Todos los derechos reservados.

Viaje hacia Silvana

La habitación tan sólo iluminada por un pequeño y viejo candil se encuentra revuelta. La vela, ahora prácticamente consumida, arroja sombras danzantes sobre las cuatro paredes de la destartalada estancia sumida en un completo caos de papeles y objetos diversos. Frente al antiguo escritorio de madera, me encuentro recopilando los últimos escritos de mi amada Silvana. No puedo permitir que este conocimiento desaparezca.

Me distraigo pasando los dedos por su bella caligrafía en sutil relieve por el trazo de la pluma. Mis ojos se entretienen leyendo pequeños fragmentos, pero algo me avisa en mi interior de que no puedo desperdiciar el tiempo.

Ilustración de Rafa Mir

Han sido largos años de investigación y recopilación de este valioso saber, y en un instante todo se verá amenazado y condenado al fuego de mi vela. Por extraño que parezca, a veces la luz es el camino de la oscuridad, una pequeña llama puede acabar con todo un tesoro de sabiduría, y sentenciar a un pueblo a una vida de engaños.

Me encuentro en la puerta de la que había sido durante años nuestro lugar de encuentro y estudio, despidiéndome de todo aquello que no puede ser salvado. Aún el manto de la noche me protege, pero el tiempo va en mi contra, debo apresurarme para llegar a la plaza de la catedral antes de que tañan las campanas anunciando que el mediodía ha llegado. No hay un momento que perder. Normalmente mi camino hacia la basílica me llevaría tomar un rodeo para atravesar las calles principales y más conocidas de esta ciudad, sin embargo, es un privilegio que no debo permitirme. Es necesario que coja un atajo. Veo la torre de la catedral en dirección norte, por ello caminare en línea recta siguiendo esa trayectoria. De esta forma, llegaré antes de lo que tenía previsto.

Ilustración de Jorge Torres

Sin embargo, a veces el destino juega malas pasadas. Pues tras un largo rato caminando me encuentro perdido entre una serie de interminables y estrechas callejuelas, como si de un laberinto se tratara, siendo ya demasiado tarde para volver al recorrido conocido. Debo encontrar pronto la salida o todo estará perdido.

Sin percatarme de ello, ya ha llegado el nuevo día y con él los aldeanos comienzan a salir de sus hogares. Con ellos mi salvación.

—Perdone señor. ¿Sería tan amable de indicarme el camino hacia la catedral?— pregunto educadamente al primer aldeano con el que me encuentro.

—Sin duda, caballero. Tan sólo debe seguir adelante y luego girar a la izquierda en la quinta salida. Y ya estará cerca. –responde el amable aldeano mientras se dirige a sus quehaceres diarios.

Sigo las indicaciones tal como me han sido reveladas, pero al llegar al giro señalado, me encuentro de nuevo con callejuelas laberínticas. Al no hallar otro amable aldeano en las cercanías tengo que elegir qué dirección tomar a continuación. Sigo caminando sumiéndome irremediablemente en la desesperación, notando cómo el tiempo transcurre sin pausa. Embargado por esta asfixiante sensación me percato de pronto que no he vuelto a ver a ningún lugareño al que preguntar, lo cual a estas horas de la mañana no deja de resultar extraño.

Pero no pudiendo dedicar una pausa a reflexionar sobre este misterio, debo seguir caminando en busca de la salida. Sin embargo, algo llama mi atención a mi espalda. ¿Por fin un ciudadano? Intrigado, me vuelvo con la esperanza de poder interrogarlo y encontrar la ansiada escapatoria, pero lo que veo es un hombre robusto con capucha. No puede ser. Me han descubierto. El fuego ha debido de llamar la atención y han enviado a uno de sus matones a capturarme. Aunque no es a mí a quien buscan, ni siquiera los escritos que tan preciados me resultan. Lo que desean es que les entregue aquel extraño objeto que robé de un antiguo templo abandonado. Debe de ser más valioso de lo que pensaba.

El hombretón se dirige hacia mí empuñando su espada. No podré escapar sin enfrentarme a él. Por fortuna, llevo mi espada corta en el cinto y la lucha es más igualada. Nos batimos en duelo durante algunos intensos minutos, luchando con energía. Aunque él es mucho más fuerte, yo tengo a mi favor mi agilidad, por lo que esquivo la mayoría de sus certeros golpes. Aunque no todos. No podré con él, así que lo mejor es intentar dejarle malherido. Tras sortear algunos de sus movimientos, me agacho fugazmente clavándole mi espada en su robusta pierna. Al momento cae desplomado en el suelo con gritos de dolor. Por lo que aprovecho para huir de la escena.

Entusiasmado con estos instantes de salvación, acelero el paso tratando con ello de ganarle la batalla al reloj de arena. Continúo expectante mi travesía a través de pasajes que me asfixian. Necesito salir de ellos. Un nuevo cruce de calles, una mirada a izquierda: más callejuelas, un vistazo a la derecha: la gloria.

Una torre campanario de base rectangular. Viéndola ahora me parece la mayor maravilla del mundo. Pero el deleite me dura poco, pues observando su campanario distingo cómo se inicia el movimiento de sus campanas y con ellas el sonido que anuncia la inminente salida de mi barco.

Aún hay esperanza. Tomo uno de los caballos que se encuentran en la plaza de la catedral y a galope lo hago llevarme hasta el cercano puerto consiguiendo subir en el último instante al barco que me llevará a reunirme de nuevo con mi querida Silvana, para iniciar juntos una nueva vida. Quizás este extraño objeto nos dé otra oportunidad para continuar con nuestras investigaciones. Espero que no puedan encontrarnos allá a donde vamos.

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Comments
4 Responses to “Viaje hacia Silvana”
  1. Qué maravilla!!! El relato es precioso y las ilustraciones son de una sensibilidad superlativa. El todo evoca misterio, poesía y despierta una inmensa curiosidad. Enhorabuena a todos los implicados. Una verdadera delicia!!! Que se repita, por favor!!!

  2. Muchisimas gracias adri por tus palabras. como escritora me agrada que te haya transmitido misterio y despertado esa curiosidad, pues queria presisamente contar un relato muy concreto que dejara entrever una historia mucho mayor que quedara a la libre interpretación.

    y por supuesto un placer contar con las ilustraciones de Rafael Mir y Jorge Luis Torres que han captado y representado la esencia del relato.

  3. ¡Gran trabajo!Felicidades a los tres, el relato efectivamente evoca un antes y un después inconclusos y sugerentes, y las ilustraciones se han conjugado perfectamente con el ambiente recreado! Un saludo, y un placer colaborar contigo, Ester, próximamente, 😉 !!

  4. Muchas gracias Susana, me alegra que te haya gustado el relato y espero que disfrutes el que te toca ilustrar conmigo. 🙂

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