Entre los árboles

Autora: Chus Díaz

Ilustrador: Laura Vazval

Correctora: Mariola Díaz-Cano

Género: microrrelato, infantil

Este cuento es propiedad de Chus Díaz, y su ilustración es propiedad de Laura Vazval. Quedan reservados todos los derechos de autor.

ENTRE LOS ÁRBOLES

El bosque me da miedo. Es tenebroso y parece esconder un peligro tras cada árbol. Seres mágicos que pueden convertirte en piedra por puro capricho. Personajes despiadados que no dudarían en hacerte cachitos si se despiertan de mal humor. Mamá se ríe cuando le cuento esas cosas; dice que leo demasiadas historias fantásticas. Para ella, un bosque es un bosque y punto. Pero yo no puedo evitarlo: me da miedo el bosque.
Mamá se ha propuesto acabar con mis temores. Cree que no me doy cuenta de su estrategia, pero siempre encuentra excusas para enviarme a las entrañas del bosque. Yo hago todo lo posible para evitar cumplir sus encargos. Remoloneo jugando con mis amigos, finjo no haberla oído, me saco de la manga deberes pendientes… Hoy le he dicho que me encontraba mal, pero no ha servido de nada. Mamá sabe ver en mis ojos cuándo miento.
—No te comportes como una criatura —me ha reprochado, con esa mirada entre fría y decepcionada que tanto me duele. Y yo no he tenido más remedio que obedecer.
Así que ahora avanzo por el bosque refunfuñando, con los sentidos en tensión. No me gustan esos árboles siniestros, tan altos y frondosos que no dejan pasar el sol. Creo que me espían. En cuanto los deje atrás, se inclinarán sobre mí. Alargarán sus ramas, como dedos amenazadores, e intentarán atraparme. Pero yo no bajo la guardia: al menor ruido, me giraré de inmediato para sorprenderlos antes de que me ataquen.
Sólo hay una cosa que me asusta más que los árboles: él. Me han contado que está siempre al acecho entre las sombras, que se mueve con sigilo y salta sobre su víctima al menor descuido. Nunca le he visto, pero temo encontrarme con él. Si se lo confesara a mamá, me diría que olvidase esos cuentos de viejas. Pero yo sé que existe.
He llegado a la altura de Casa Abuelita. Me detengo junto a un árbol y observo a mi alrededor. Temo que él se haya escondido cerca y vigile mis acciones. Intento escudriñar entre las hojas, distinguir el más mínimo movimiento para…
—¡Te pillé! —oigo a mi espalda. Y no puedo evitar dar un respingo.
Me vuelvo con miedo, esperando encontrarme con el ser más monstruoso que puedo imaginar. Pero quien me ha descubierto no es él, sino una niña ataviada con una capa roja que me sonríe. Al ver mi cara aterrorizada, su sonrisa desaparece.
—Perdona, no pretendía asustarte —se excusa.
Tiene que ser una trampa. Las niñas no suelen andar solas por el bosque. Él debe de haberla enviado para distraerme, y ahora mismo estará a punto de saltar sobre mí desde otro ángulo. Me giro rápidamente para pescarlo in fraganti. Pero allí no hay nadie.
—¿Dónde está el cazador? —pregunto, desconfiado.
—Aquí no hay ningún cazador. Sólo yo.
Estoy desconcertado. Se supone que la niña tendría que huir al verme, pero aquí sigue, mirándome de nuevo con esa sonrisa amable. Lo más extraño de todo es que yo tampoco me comporto como un lobo. No gruño, no le enseño los dientes, no intento amenazarla. Mamá se enfadaría conmigo si me viera ahora. «Menudo cobarde estás hecho», me espetaría. Pero algo me dice que no debo hacer daño a la niña.
Ella no para de hablar. Me cuenta quién es y cómo ha llegado hasta aquí. Me muestra las flores que ha encontrado por el camino, me describe a los animales que ha conocido, me revela dónde se ocultan las setas más sabrosas. Visto a través de sus ojos, el bosque no me parece tan siniestro. Los árboles ya no me asustan y, ahora me doy cuenta, he dejado de preocuparme por el cazador. Junto a ella, me siento seguro y valiente.

Ilustración de Laura Vazval

Ilustración de Laura Vazval

A la niña le ha entrado hambre y propone ir a merendar a Casa Abuelita. Yo rechazo su invitación: dudo que su abuela me recibiese con buenas maneras. Soy un lobo, y los lobos no meriendan con humanos. Los lobos meriendan humanos. Por lo menos, eso es lo que mamá esperaría de mí; aunque yo prefiero un buen estofado de conejo.
Pero la niña ignora mis excusas. Me agarra de la pata y me guía hasta la casa.
La abuela resulta ser tan agradable como su nieta. Le alegra nuestra visita. Nos sirve zumo de frutas del bosque y galletas recién hechas. Sentados los tres a la mesa, charlamos, reímos y jugamos a cartas durante horas. Me siento cómodo en Casa Abuelita.
Entre partida y partida, observo a la niña. Tiene unos ojos preciosos y unos mofletes graciosísimos que vibran cuando ríe. Noto un cosquilleo desconocido en el estómago. Es una sensación extraña, pero me gusta. Sonrío. Cierro los ojos e imagino a la niña tumbada sobre un lecho de verduras bien horneadas. Me relamo.

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Comments
13 Responses to “Entre los árboles”
  1. Mariola dice:

    Chus, qué bien te ha quedado el cuento con la ilustración de Laura! Enhorabuena!

  2. Chus, me encantó. Le diste una “vuelta de tuerca”,al final, que me sorprendió. Hubiera jurado que el lobo se había regenerado. Preciosa ilustración como todas las de Laura.

  3. ¿Sabes lo que mas me gusta de tu estilo? La sencillez y el concretismo que utilizas para que todo el relato fluya con tanta facilidad. Gracias a ello la ilustración surgió en mi mente rapidamente , a medida que iba leyendo se me iban dibujando las ideas . Ha sido todo un placer trabajar contigo Chus.
    Laura Vazval

    Rosina y Mariola, gracias por vuestros elogios.
    He trabajado con las tres y lo mas enriquecedor de todo y lo que mas valoro es vuestra diversidad de estilos .Dificilmente si no fuera por estas convocatorias un ilustrador tendria este tipo de facilidades y sobre todo con tanta asiduidad. Una convocatoria bimensual, hace que te pongas bien las pilas para adaptarte a temas y estilos tan diferentes. Así que estoy encantada de trabajar con todas vosotras, como escritoras, de momento todas mujeres.
    Laura Vazvál

  4. ¡¡¡Ooooh!!! ¡¡Chus!! Cómo me ha gustado tu cuento. Me encantan este tipo de revisiones de cuentos clásicos. Pero hay que saber hacerlas, en su día hice uno muy malo sobre el Flautista de Hammelín, no era lo mismo.

    Bueno, van spoilers, así que leed antes el cuento que el comentario:

    Has jugado con los mismos elementos que ponía en escena el cuento original: el miedo a lo desconocido, a aquello que queda oculto tras la frondosidad del bosque. Quién no lo ha sentido cuando circula de noche por una carretera que discurre al lado de uno… Glups.

    Y ese miedo se concreta, se hace enorme, cuando se refiere al mito, al rumor: al ser que uno puede encontrarse si tiene el valor de adentrarse allí donde la luz se vuelve más verde.

    Entonces empieza la locura. El re-reparto de papeles: El lobo es una pobre criatura que necesita superar sus miedos para ser él mismo. El cazador, un enemigo mortal al que temer sobre todas las cosas. Caperucita algo así como una amiga, hermana mayor, que maternalmente abre la mente del lobito. Le da mayor perspectiva respecto a las cosas. Pero claro, está el instinto.

    Tu escritura es precisa y fresca. La naturalidad está en cada frase.

    ¡Qué buena eres, Chus! Me ha encantado 🙂

  5. Laura, tu ilustración es la ilustración idónea para el relato de Chus.
    La mirada del lobito hacia Caperucita, de confianza y de ilusión y de amor por la amiga recién descubierta, se contesta con otra casi maternal de ella.
    Él, dentro del tronco, protegido. Ella, sobre él, protegiéndolo. El bosque ya es inocente de ocultar nada, y tronco lobo y Caperucita descansan sobre un lecho de margaritas. Una caña.

    ¡¡Enhorabuena!!

  6. ¡ Vaya, resulta que el lobo es el protagonista y es el bueno ¡¡¡
    Eso ha sido muy estimulante Chus, y el final…. me ha parecido el idoneo.
    La ilustración de Laura una preciosidad. Besote Laura.

  7. Roberto dice:

    Un relato muy bueno. Sorprendente. La ilustración es muy hermosa, Laura.

  8. chusdiaz dice:

    ¡Muchísimas gracias a todos por vuestros comentarios! Me alegro de que os haya gustado. Intenté ponerme en la piel del lobo e imaginar cómo se sentiría él en medio del bosque. Tener otro punto de vista sobre la historia. Porque las cosas no siempre son lo que parecen, ¿verdad? 😉

    Laura, lo mismo digo: un placer trabajar contigo. Ya te lo dije por mail pero lo repito aquí: has sabido captar a la perfección los sentimientos que quería transmitir cuando se encuentran lobo y niña. ¡Gracias por tu ilustración, es preciosa!

    Y coincido contigo también en lo que nos aportan estas convocatorias: en mi caso, la oportunidad de trabajar con ilustradores de estilos tan variados que convierten tus palabras en imágenes geniales, el reto de tener que escribir cada dos meses sobre un tema concreto, la posibilidad de descubrir miradas tan diferentes de otros autores sobre ese mismo tema…

    Ahora empiezo yo la ronda de lecturas, que hasta ahora no había podido ponerme a ello. ¡A disfrutar! 🙂

  9. Chus, como es habitual en ti, rompes esquemas y aúnas humor y misterio a partes iguales. ¡Me encanta este cuento!Cambias los papeles, pero al final, queda claro que un lobo, siempre es un lobo. Me he reído con él. Laura ha creado una imagen muy tierna, graciosa y expresiva, ¡Felicidades a las dos!

  10. tico dice:

    Genial Chus, que idea más buena la de escribir el cuento desde otra perspectiva y qué entrañable es tu lobito y qué bien lo ha reflejado Laura en su ilustración. El final es un guiño más. Enhorabuena a las dos.

  11. olgabesoli dice:

    Chus, me ha encantado tu cuento y sobretodo… ¡tu sorprendente final! Felicidades a la ilustradora de esa caperucita tan graciosa. Realmente me encanta como ha quedado vuestro trabajo en conjunto, pues conseguís que sea compacto y que transmita una única sensación.

  12. Montse Augé dice:

    Como siempre es un placer leerte Chus. Un relato original y sorprendente, dándole la vuelta al cuento de Caperucita, aunque al final asoma un poquito el lobo de verdad del cuento. Estupendamente escrito, una delicia.¡Enhorabuena!

    Laura, qué estupenda ilustración, me encanta tu Caperucita y ese lobo tan…dulce!!!¡Felicidades por tu trabajo!!

  13. PALOMA MUÑOZ dice:

    Una nueva y original versión del cuento de “Caperucita y el lobo”. Me encanta el principio cuando escribes que temes a los bosques y a las critauras que pueden convertirte en piedra. Hacia el final del relato con la vuelta de tuerca que comentaba alguno de los colegas, me ha encantado al igual que la ilustración de Laura que es simpática, y con un evidente sentido del hbumor fascinante. Mi enhorabuena a la escritora y a la ilustradora.

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