El villancico antiguo

Autora: Conchita Ferrando de la Lama

Ilustrador: Jordi Ponce Pérez

Género: Cuento

Este cuento es propiedad de Conchita Ferrando de la Lama, y su ilustración es propiedad de Jordi Ponce Pérez. Quedan reservados todos los derechos de autor.

El Villancico antiguo

Manuel, el pastorcillo,  cuidaba sus ovejas en un cerro cercano a un pueblo pequeño de la sierra. La tarde era fría, pero el sol todavía alumbraba los campos.

Manu era un chico muy alegre y se entretenía jugando con su perro de raza ovejera, de pelo brillante muy negro y pecho muy blanco, puro nervio, observador y saltarín. Le tiraba palitos para que Boro corriese a cogerlos.  Con él se encontraba muy bien acompañado en aquel paraje solitario.

El cielo se iba poniendo rojizo, luego morado y, en pocos minutos, la luz desapareció como si un lobo se la hubiese tragado.

El perro fue a acurrucarse cerca del chico y le miró con sus ojos húmedos, cálidos y profundamente oscuros que indicaban absoluta nobleza hacia su amo: amor sin fronteras de un “Collie de la Frontera” (Border Collie)

El frío era ya intenso. Manu puso en marcha el rebaño, con la ayuda de Boro, que ladraba y corría en círculos, controlando a las ovejas para conducirlas al redil, situado junto a la pequeña cabaña que dominaba el cerrillo.

Soplaba, frío y oscuro el viento Norte, profundo y desolado como el páramo castellano.

Envolvía con su mano de cristal añil toda la pureza del vacío, al filo de la noche, y traspasaba el alma.

Ilustración de Jordi Ponce Pérez

Ilustración de Jordi Ponce Pérez

Mientras caminaban hacia allí se oyeron, lejanas pero muy claras a través del aire limpio y transparente, las notas del carillón de campanas del pueblecito cercano. Era la melodía de un viejo Villancico castellano…..

         “Ya se van los pastores a la Extremadura,

          Ya se queda la sierra triste y oscura

          Ya se queda la sierra triste y oscura.”……

 

Mensaje directo al corazón  de pastores castellanos.

Gentes del invierno, unidas al paisaje, que aun guardaban restos de polvo del camino trashumante, llevando sus rebaños en busca de pastos, a través de la muy ancha Castilla.

Tiempo frío en que se añoraban los afectos.

Tiempo en el que el clima adverso aislaba en un paisaje duro y solitario, privado de luces y festejos.

Silencio….

Sin saber por qué, Manu pensó en aquellos pastores.

–          La Navidad se acerca- pensó en voz alta el pastorcillo- y ese Villancico dice que ellos se marchaban lejos de sus casas, en esas fechas…

–         ¿Tal vez yo tendré que marcharme cuando sea algo más mayor?

El tañido de campanas del reloj carillón seguía desgranando las notas de aquel desolado y antiguo Villancico.

Manu sintió un escalofrío.

El contraste de los símbolos reavivaba el rescoldo.

Era la llamada a los seres queridos que el pastor dejó atrás, a resguardo durante sus marchas invernales, para poder volver con provisiones que aliviasen sus carencias.

Para ellos era el acorde, oscuro como la noche, frente al chisporroteo de la hoguera, para espantar el frío de la sierra.

Un poco de calor humano junto al fuego, evocando el olor y el sabor de los dulces caseros o el gozo de la infancia lejana.

No hay sentimiento de unión más antiguo y más fuerte que el de encontrar unas manos que coger en medio de la soledad.

Poder llevar el muérdago de bienvenida, la leña del hogar, los cantos del aguinaldo o la luz de la Navidad, ocultos, muy apretados contra el pecho, como una candela bajo el fanal, haciendo de ellos un tesoro único y personal.

El sonido de un canto popular vibrando en el carillón, hundiendo sus raíces en lo más profundo del alma, abrazando lo que de eterno tiene el hombre.

Silencio….

El perro inclinó la cabeza hacia un lado y levantó un poco una de sus orejas sin perder de vista a su amo que se había puesto serio de pronto.

Intentó darle con la patita en la pierna para llamar su atención.

Ya había dejado las ovejas bien guardadas en el redil, y esperaba una caricia de aprobación junto a la hoguera que Manu había encendido en una esquina de la cabaña, sobre una piedra grande y plana, para calentar la cena.

–         ¡No pasa nada, Boro! – reaccionó animoso Manu al ver la expresión del perro- ¡Tranquilo!  Nosotros estamos bien, cerca de nuestro pueblo, aunque no podamos ir a comprar turrones ni a cantar con los otros chicos por las calles en Nochebuena.

El perro movió la cola con gran fuerza y velocidad. Sabía que su amo no se encontraba solo estando con él. Algo se le ocurriría para pasarlo bien los dos juntos en Navidad.

Ilustración de Jordi Ponce Pérez

Ilustración de Jordi Ponce Pérez

–         Mira- le explicó Manu- Esta cajita que me trajo mi hermano Toño cuando vino con permiso de la mili, es un teléfono móvil, por si me ocurriese alguna emergencia.

Boro miró aquella “cosa oscura”, olfateándola sin comprender qué interés podía tener algo que no se comía.

¿Sabes lo que vamos a hacer?- preguntó el chico mientras Boro inclinaba más y más su cabeza de lado, concentrado en su gesto interrogante- ¡Mira!

Manu tecleó algunos números en el aparatito.

Unos sonidos misteriosos acompañaban cada cifra que pulsaba.

Aquello tenía un aspecto extraordinario porque a su amo se le habían puesto los ojos chispeantes, y el perro le imitó de inmediato.

Su mirada cálida y húmeda se iluminó.

¡Oiga! – habló  Manu por el aparatito- ¿Es la emisora de radio? Soy Manu, el pastor. Tengo 10 años y estoy en mi cabaña con mi perro, al cuidado de las ovejas. Me gustaría que, en Nochebuena, dijeran ustedes por la radio que me llamen otros chicos a mi móvil, para contarnos cosas divertidas. Así me sentiré más acompañado… ¡Vale, muchas gracias!

Boro movió el rabo con fuerza.

Le gustaba ver a Manu tan animado, aunque no entendiese muy bien qué geniecillo del bosque encerraba aquella cajita oscura y alargada.

El asunto era que su dueño estuviese feliz, porque de ese modo él también lo estaba, y no había que buscar más explicaciones.

–         ¡Ven aquí Boro!- llamó el pastorcillo, acariciando la cabeza de suave pelo del perro- Vamos a tomar un poco de sopa caliente, que mañana con el alba tenemos que salir con las ovejas.

La noche era fría, oscura y desapacible presagiando la nevada.

Al fondo se oía balar a las ovejas en el redil.

El viento soplaba fuera racheado, pero en la cabaña calentaba el fuego.

Manu compartía con su perro un jarrillo de caldo caliente y espeso, una buena porción de pan de hogaza y unos trozos de queso fresco. La vida era maravillosa para los dos amigos.

 

La Nochebuena traería muchas, muchas voces de aliento, risas, sorpresas y compañía. De eso estaban seguros Manu, el pastor, y su perro Boro.

A las doce de la noche, cuando el silencio cubría los campos y caían los primeros copos de nieve, el carillón volvió a tintinear en la torre de la iglesia del pueblo las notas del viejo Villancico.

……” Ya se queda la sierra triste y oscura,

         Ya se queda la sierra

         triste y oscura…….”

Ahora, sin saber por qué, el eco de aquella música traía unos sonidos muy dulces.

Reflejaban en el canto navideño toda una carga de promesas para aquel niño que dormía, sonriendo, en la cabaña de piedra cubierta por el manto de la nieve, mientras su perro ovejero vigilaba en su puerta, atento a cualquier peligro que pudiera acechar a su dueño y sus ovejas.

******************************

Original de Conchita Ferrando de la Lama (Jaloque)

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Comments
24 Responses to “El villancico antiguo”
  1. centaurocabalgante dice:

    Hola, Conchita.
    Gracias por querer compartir este hermoso cuento, de los tiempos navideños y de las soledades de esta época que se colman a veces con cualquier nimiedad, pero que es tan grande a la vez que satisface un corazón “solitario”, un alma que busca rescoldos en compañía de grandes amigos como tu perro Boro. Sencilla pero ideal por la historia en sí y por la época, tan ancha y ajena como Castilla. Felicitaciones bien lograda además creo que te trae recuerdos de tu pequeño perro, ausente hoy.
    El carillón llena todo el espacio con su melodía, todo el espectro, “ya nos quedamos tristes y a oscuras”, solo nos ilumina el velón rojo, como llama eterna del recuerdo.
    Bien logradas las ilustraciones de J. Ponce, congratulaciones a él.
    En fín se nota el logro de algo bien hecho.
    Abrazos,
    J. DiegO.

    • “El carillón llena todo el espacio con su melodía, todo el espectro, “ya nos quedamos tristes y a oscuras”, solo nos ilumina el velón rojo, como llama eterna del recuerdo…”

      CENTAURO: Una acertada y poética interpretación del fondo que inspiró mi cuento.
      Tuve muchas vibraciones cuando hice este cuento y espero haberlas sabido transmitir.
      FELIZ NAVIDAD

  2. Eduardo Néstor Gracia Cerioni dice:

    La calidad y calidez de una gran escritora y gigantesca amiga a quien hago llegar un gran abrazo navideño, mientntras allende los mares esperamos la llegada del año nuevo con la esperanza de poder lograr, esta vez, convertirlo en un Año Bueno como corolario de nuestra actitud positiva.

    ¡Feliz Año Bueno, querida Conchita y gracias por compartir este bello y tierno cuento.

    Eduardo, desde las sierras de Balcarce, Buenos Aires, Argentina (S37º50’27” y W58º15’16”).

  3. Jose Eduardo dice:

    Bello cuento, del que me hace remontarme a mis años de niñez, cuando mi abuela Catalina, nos reunía a todos en el fogon, y con su voz pausada y tranquila,llenaba de alegría a todos los presentes.
    Muchas gracias Conchita, por editarle,Mi enhorabuena mas grande tanto a ti, como al ilustrador.

  4. Loli Gómez dice:

    Buenas noches Conchita, preciosa y tierna historia la de Manu y su perro Boro, algo triste por la soledad del campo en esos dias de Navidad y ademas por el pensamiento de si algun dia deberian salir, pero seguro que la magia de la Navidad consigue que esa soledad sea menor, y todas esas voces con que sueña les alegraran. Un beso y gracias por compartirlo

    • miryamseia@cablenet.com.ar dice:

      Jaloque, creo que has traducido el sentimiento de íntima soledad que casi todos llevamos muy dentro en fechas como éstas, pero también la conclusión de que con una mano amiga toda carencia o dolor se alivia… No en vano destacas la oración “la vida era maravillosa para los dos amigos”. Precisamente porque compartían…Casi se puede ver la mirada de Boro, húmeda y tibia, entendiendo, como ellos saben hacerlo. Amo esos seres que son incondicionales…
      Y luego nos dejas la Esperanza, la estrella que alumbra el alma con una nueva espera.
      Ternura. Soledades. Añoranzas. Y ESPERANZAS. Vale….
      Un abrazo, Miryam

    • Gracias LOLI. Realmente lo triste de lo real y la magia de la siempre poderosa Navidad se mezclan en este joven pastorcillo. Quién sabe cual sará el futuro, pero el presente le traerá compañía y voces amigas en lo alto de su monte nevado.
      Besos

  5. Rosa García dice:

    Precioso relato Conchita. Sóbrio y entrañable a la vez. Y mis felicitaciones a Jordi Ponce por sus cálidas y magníficas ilustraciones.

    Un abrazo a los dos.

  6. A. María dice:

    Precioso.

  7. Jose dice:

    Muy bonito,Conchita.Ten un muy Feliz año.Un abrazo,amiga mia

  8. Montse Augé dice:

    Enhorabuena a los dos por vuestros trabajos, muy buena idea la de usar un motivo tan navideño como el del villancico!!!

  9. Jordi Ponce dice:

    Gracias a todos!!!

  10. David Gambero dice:

    Un magnífico relato que nos recuerda que hay tantas navidades como personas y que no siempre uno puede estar con aquellos a los que más estima en estas fechas. Un estilo precioso el que tienes para engatusarnos a tu historia Conchita y el magnífico acompañamiento gráfico por parte de Jordi no hace sino engrandecer vuestro trabajo. Ha sido un placer leer esta bonita historia. Un saludo a ambos y felices fiestas

  11. olgabesoli dice:

    Interesante relato a medio camino entre lo tradicional y lo moderno. Y, ¡como no!, bellas ilustraciones de Pere Ponce. Fecilidades.

  12. MARIA, y MONTSE, me alegra que os haya gustado,.
    Los villancicos son una riqueza de nuestras tradiciones, y no solo de España sino mundiales , y su fuerza siempre iluminará la Navidad.
    Feliz Año

  13. Hola DAVID.
    Aunque estoy desde hace semanas lejos de mi casa y no puedo ver a diario vuestros trabajos ni contestarlos, pero hoy tuve un rato de PC y me dio una gran alegría leer todos vuestros comentarios.
    Como tú dices, estas fechas son para muchos más tristes que alegres, por motivos muy varios y se sienten melancólicos y que les falta algo,.
    Precisamente para todos ellos quise mandar mi mensaje de compañía “aunque sea lejana” en estas fechas.
    Un abrazo y Feliz Año
    Conchita

  14. Olga, muy acertada tu clasificación de mi cuento entre lo tradicional y lo moderno, porque asi son todas estas “grandes fechas”, que desde siglos se han mantenido y ojalá perduren.
    El mundo evoluciona, pero el corazón siempre funciona por emociones que son las mismas, aunque con otros “envoltorios”.
    Un beso y Feliz Año

  15. A JORDI PONCE, mi gratitud por sus ilustraciones que han dado un sabor muy emotivo y acertado a mi cuento.
    Jordi sabe cuales han sido las circunstancias y que yo iba a estar fuera por motivos muy graves y se hizo cargo de inmediato de hacer esas bonitas escenas del cuento muy bien dibujadas.
    Un abrazo a JORDI y Feliz Año
    Conchita

  16. Mariola dice:

    Conchita, mis felicitaciones. Qué historia tan entrañable para estas fechas que acabamos hoy! Le pones ese toque de tradición y a la vez modernidad, todo mezclado con gran ternura. Y también yo, que con todo lo que sea sobre perrillos, perretes, chuchos y perrazos, pues se me gana enseguida.
    Para colmo, Jordi lo remata con sus ilustraciones! Enhorabuena a los dos. 🙂

  17. Caramba MARIOLA, coincidimos en lo de “ser ganadas” por chuchos, perritos, animalitos entrañables que miran con ojos abnegados y ladran etc…. Me alegra eso.
    Realmente ese perro ha existido en mi vida hasta hace poco; un “border collie”, raza de perro ovejero no muy frecuente en España, pero de una inteligencia y abnegación fuera de lo común.
    El mio no tenía “rebaño” de ovejitas, pero nos cuidaba a nosotros como si lo fuésemos y como si los lobos puedieran comernos de un momento a otro.
    Y esa musiquita de carrillón también existe. Si vienes alguna vez por Burgos la podrás escuchar cuando oscurece…… y se te pondrán los pelillos de punta de la emoción.
    Feliz Año amiga
    Conchita

    • Mariola dice:

      Vaya, vaya, así que compartimos amor perruno, jejejeje. En mi casa hay dos, chuchos recogidos, pequeñajos, que este año cumplen diez con nosotros, aunque tenemos a uno muy malillo desde hace año y medio, pero es duro y está aguantando como un campeón. Conozco a los border collies, preciosa raza y efectivamente muy inteligentes. En fin, más que nada, el ambiente de tu historia me es muy familiar y por eso me gustó.

  18. Hermoso cuento Conchita, entré en él como si lo estuviera viviendo admiro tu habilidad para narrar la historia y hacerla sentir y que decir de las ilustraciones de Jordi le quedan perfecto. felicidades a los dos y les deseo lo mejor para este año que empieza. Un fuerte abrazo!

  19. Doy aqui las gracias a los comentarios recibidos en mi correo, con DOS MESES DE RETRASO, de la página WordPress.
    Siento que funcione técnicamente tan fatal este espacio:

    Gracias Eduardo,
    Gracias Etelvina.
    Gracias Miryam
    Gracias Jose
    Gracias Eduardo Nestor
    Gracias Jose-Eduardo

    Mi relato navideño, con su pastorcito Manuel y su perro Boro, os agradecen vuestro cariño y apoyo. FELIZ 2012
    Conchita Jaloque
    Jaloque Creaciones.com

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