Misión cumplida

Escritora: Rosina Peixoto

Ilustradora: Marta Herguedas

Correctora: Mariola Díaz-Cano

Género: Narrativa, cuento corto

Este cuento es propiedad de Rosina Peixoto, y su ilustración es propiedad de Marta Herguedas. Quedan reservados todos los derechos de autor.

MISIÓN CUMPLIDA

Era la madrugada de un día gélido y nevado cuando llegó a su casa cansado, pero feliz. Se quitó las botas y las dejó al lado de la puerta como de costumbre, luego el gorro y el abrigo. Su casa era cálida y acogedora; se dirigió a la estufa y avivó el fuego. Una taza de chocolate caliente le daría energía renovada. Se manchó la barba blanca como era habitual. Ese rito se repetía año tras año.

—Misión cumplida. Fue un año de dedicación y trabajo arduo, no es fácil hacer millones de juguetes para todos los gustos. Cada año tengo más duendes ayudantes, pero antes no necesitaba tantos. Claro, ahora hay más niños en el mundo. Con solo imaginar la carita de felicidad de esos niños al despertar y ver sus regalos dentro de las medias o debajo del arbolito, siento un inmenso placer.

Se dirigió al espejo y se miró durante largo rato. Al no tener el abrigo puesto pudo ver su contorno de forma más nítida. Debajo de la barba blanca colgaba una gran papada, y al ponerse de perfil sobresalía la barriga. Tomó la cinta métrica y se midió, luego tomó el cinturón negro de cuero y quiso ajustarlo, pero pudo abrocharlo en el último agujerito.

—Es hora de que empiece a adelgazar, si sigo comiendo tanto llegará un momento que no pasaré por la chimenea y no podré realizar mi cometido. Además me estoy haciendo viejo y no tengo la agilidad de antes. Mis renos, mis grandes amigos, tendrán que esforzarse más para llevarme en el trineo. No es justo que deje esperando a mis amiguitos, todos los niños del orbe.

Se agachó y removió las brasas con los atizadores. Pensó que ya no repartiría carbón a los niños que se habían portado mal, eso nunca le había gustado.

— En realidad no hay niños que se comporten mal todo el año, hacen alguna travesura de vez en cuando, pero son buenos por naturaleza. Es incómodo llevar las bolsas de carbón además de sucio. Me lleno de hollín cuando me deslizo por la chimenea, eso es suficiente.

Papá Noel se acostó porque le esperaba un día muy agitado, y se durmió en un rato. Al día siguiente llamó a los duendes y los citó en su casa para el almuerzo. Les comentó su idea de no llevar carbón el año siguiente. Si un niño se portara mal, ya tendría suficiente castigo al saber que no había actuado bien. Les comunicó que cuidaría su salud para poder cumplir con su compromiso.

Empezaron a anotar los regalos que fabricarían para el próximo diciembre. Tuvieron que comprar muchos cartuchos de tinta para imprimir semejante lista. Comieron, bebieron y cantaron festejando la Navidad que había culminado y los preparativos para la Nochebuena del año siguiente.

Papá Noel también pidió un deseo: poder cumplir con su misión de hacer felices a tantos niños.

Ilustración de Marta Herguedas

Ilustración de Marta Herguedas

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Comments
4 Responses to “Misión cumplida”
  1. Esperanza dice:

    Bonito cuento, que revive la idea de un Papá Noel más humano, con recuerdos para los que no actúan demasiado bien; pero con la idea de que no hay niños malos.
    Y que hay que mirar para adelante, a la próxima Navidad o al futuro que nos espera.
    La colorida ilustración complementa bien el relato.

  2. Montse Augé dice:

    Un relato con magia y esperanza, muy bello, con ese Papá Noel tan cercano y humano. Enhorabuena!!!

    Estupenda ilustración Marta, retratas muy bien la humanidad del Papá Noel del cuento, con la taza de chocolate… y lo colores me gustan mucho. Enhorabuena a las dos por vuestro trabajo!!

  3. Bien ROSINA por la idea de eliminar el carbón para losniños que no se portaron bien.
    Ya tendrán en su propio corazón ese deficit emocional y lo comprenderán, porque la vida es buena maestra.
    Para el próximo año se esforzarán y Papa Noel o los Reyes Magos premiarán con regalos su esfuerzo, eso seguro.

  4. Natalia dice:

    “Tomó la cinta métrica y se midió” Es humano o no es humano este Papá Noel? jaja
    Me gusta la ternura que desprende este barrigón manchado de chocolate caliente. Y la ilustración de Marta con esa elección de colores lo hace más tierno y cercano aún.
    Enhorabuena a ambas

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