¿Navidad?

Ilustrador: Rosa García
Género: relato, fantasía
 Este cuento es propiedad de Montse Augé, y su ilustración es propiedad de Rosa García. Quedan reservados todos los derechos de autor.

                                                              ¿NAVIDAD?

Respiraba con dificultad, con los músculos entumecidos, intentando despertar del largo letargo. Estaba desorientada, sin saber exactamente qué debía hacer. Un año más. Un año más de dudas. Siglos atrás simplemente habría abierto los ojos y sin ninguna pereza se hubiese puesto en marcha, hubiese desplegado inmediatamente todos sus encantos, haciendo acopio de enormes dosis de alegría, de generosidad, de…de todo aquello que se suponía que ella debía albergar para ofrecérselo a ellos. Pero hacía ya años que eso no sucedía, le costaba ponerse en pie de nuevo, totalmente desmoralizada después de tantos años de fracasos, uno detrás de otro, no habían entendido nada. Alguna vez estuvo a punto de abandonarlos, de sumirse en un sueño infinito. Pero siempre se arrepentía en el último momento. Y volvía a acompañarlos. Pero ahora no los disfrutaba, ahora los sufría. Cuando todo terminaba volvía a su refugio, totalmente destrozada, desanimada y triste, muy triste. Pero este año no pudo. Levantó la cabeza y… volvió a su sueño, tal vez eterno esta vez. Tal vez la echarían de menos. Tal vez no. Pero no podía más…

******

Los niños del pueblo esperaban impacientes la llegada  de las primeras nieves para empezar con sus batallas y para ver quién hacía el muñeco más grande. Pero este año estaba resultando meteorológicamente extraño. Nunca antes había sucedido: faltaban tres días para Navidad, hacía muchísimo frío pero… la nieve no aparecía. Nadie se lo explicaba, era un fenómeno extraño. El cambio climático decían unos. Pero los más viejos tenían una expresión de preocupación en sus rostros cuando miraban hacia el cielo: algo sucedía, algo sin ninguna explicación racional.

*****

Las ciudades habían olvidado sacar del armario su  disfraz navideño: nadie se había acordado de engalanar las calles con las típicas luces y adornos que anunciaban la llegada inminente de la Navidad. La verdad es que sí se habían acordado; la otra verdad es que les embargó tal desidia que fueron aplazando el trabajo hasta tal punto que el tiempo se les abalanzó casi encima y decidieron que no valía la pena esforzarse ya ese año. La pereza los envolvió y los convirtió en sus siervos. Y aquellos osados que lograron escapar de sus garras eran ahora noticia en la televisión: las imágenes de los infructuosos intentos por decorar el famoso árbol de Nueva York habían dado la vuelta al mundo. El árbol navideño más popular mostró su desnudez al resto del planeta que observó desilusionado como tan sólo era… un árbol, uno más y, como si no pudiera soportarlas, se desprendía sin cesar de las luces navideñas que intentaban colocarle. Lo que no había cambiado era el ritmo frenético de la sociedad consumista: regalos y más regalos, compras y más compras, el sonido incesante de la caja registradora, tarjetas de crédito cansadas de ser usadas y en los bancos las teclas ardientes de los cajeros…sacaban humo.

Ilustración de Rosa García

Ilustración de Rosa García

Los Reyes Magos y Santa Claus seguían conservando su trabajo… Pero ellos también se dieron cuenta de que algo extraño sucedía: habían perdido el contacto con la Navidad, no tenían noticias de ella ni  habían recibido el mensaje con el que los saludaba cada año dándoles la bienvenida e indicándoles que todo empezaba, como siempre en aquellas fechas.

-¡Algo pasa, algo pasa…!- Gaspar movía la cabeza con evidente signo de preocupación-. Este año pasa algo. Tengo una extraña sensación. Ella nunca actúa así, parece como si se hubiese olvidado…

Calló. Melchor y Baltasar lo miraron adivinando las palabras que quería pronunciar, dejando asomar en sus rostros una expresión que navegaba entre el miedo y la incertidumbre.

-¿No habrá perdido nuestro móvil?-. Melchor sonrió pensando que había encontrado la solución al enigma.

-¿Ella, ella perder algo? Tú sí que habrás perdido algún que otro regalo pero ella…imposible, nunca falla-. Gaspar elevó tanto el tono de voz que hizo sobresaltar a Baltasar, haciendo caer unos regalos de sus manos.

-¡Mira qué me has hecho hacer, todo por el suelo! Espero que ningún libro haya perdido ninguna página. ¡Por una vez que me piden libros! Fíjate qué bonitos son y qué historias más bellas deben esconder en su interior, maravillosos tesoros de letras: viajes increíbles, fantásticos dragones, temibles seres de la noche, historias bajo el mar, aventuras en los bosques…y hasta cuentos de Navidad. ¡Hay que repartir los regalos! A ver, a ver… ¿Pero cómo no nos hemos acordado? ¡Nuestro amigo, el de la barba, el de rojo! Papa…no, Santa…esta memoria, ¿cómo se llama?

– ¡Santa Claus! Rápido, el móvil, a ver qué sabe él-. Melchor empezó a buscar entre  sus ropajes de seda y oro su teléfono. De pronto se quedó inmóvil.

-¿Qué pasa?- corearon Gaspar y Baltasar al unísono.

– No podemos llamarlo, no tiene cobertura, vive en un pueblo de Laponia y nunca tiene cobertura. Pero…- Melchor fue directo al ordenador-.Sí podemos enviarle un correo. Santa, santa….pues no lo encuentro. Veamos si por Papa… ¡aquí está!: papa25@coldmail.fin.

“Querido Santa Claus,

Te escribimos totalmente desesperados porque nuestra queridísima amiga Navidad no aparece este año. No sabemos qué hacer con los regalos. Como tú vas antes     que nosotros te pedimos que nos des alguna noticia si es que la tienes.  Esperamos tu respuesta para preparar o no los camellos.

Te saludan afectuosamente,

Los Reyes Magos de Oriente”.

Ilustración de Rosa García

Ilustración de Rosa García


-¡Enviado! Espero que todavía esté en su casa.

Los tres reyes se pasaron toda la tarde mirando la pantalla del ordenador, esperando una señal…Y, finalmente, a  medianoche apareció la respuesta de Santa Claus:

“Queridos Reyes Magos,

Siento no tener ninguna noticia sobre la Navidad. Yo también estoy esperando su aviso. Estoy desesperado porque de los nervios he adelgazado veinte kilos y mi traje rojo me hace bolsas por todos los lados. Tendré que ponerme un relleno en la barriga, ¡qué vergüenza! Y mi barba… ¡la estoy perdiendo! A este paso tendré que usar una falsa. ¿Quién va a creerse que yo soy Santa Claus de verdad? Pero como hay que actuar rápido he decidido preparar el trineo con mis renos y repartir los regalos como cada año. ¡Este año voy cargado de libros! Os tengo que dejar porque tengo todavía mucho trabajo. ¡Feliz Na…! Bueno, dejémoslo.

Santa Claus”.

Los tres se miraron entre sí y asintieron con la cabeza. ¡Si Santa Claus repartía regalos ellos no iban a ser menos! ¡Los querían sacar del calendario…sólo faltaba que este año no aparecieran! Tantos años luchando por mantenerse…Entonces el  de los renos se haría dueño y señor de las navidades. ¡No señor! ¡A preparar los camellos!

Y aquel año, como todos los años, el veinticinco de Diciembre y el seis de Enero las calles se llenaron de cajas vacías de juguetes, los contenedores de vidrio se llenaron de botellas de vino, de cava, de champán. Las reuniones  familiares se sucedían en todos los hogares alrededor de una mesa en la que rebosaba la comida, dando la impresión de  que alguna parte del planeta vivía para comer y no comía para vivir .Se halagaba al que más engullía y al que conseguía llegar al final probando todos los suculentos manjares. Empezaban comiendo el veinticuatro de diciembre y seguían hasta el seis de enero. Se deseaban felicidad y otros calurosos deseos y no se volvían a ver…hasta las próximas Navidades.

El siete de Diciembre los Reyes Magos y Santa Claus descansaban en sus respectivos hogares. La Navidad no había aparecido. Pero ellos habían actuado exactamente igual que cada año. Ellos y todo el planeta. Todos habían notado algo, sucesos extraños e inusuales en esa época del año. Pero celebraron la Navidad como siempre. Como siempre pero sin ella. Ella no había acudido ese año. Entonces, los cuatro se preguntaban qué era realmente lo que habían celebrado ese año y los anteriores. La Navidad no…

****

Y ella soñaba…soñaba que algún día encontraría el mismo hilo mágico que usó Ariadna para ayudar a Teseo a salir del Laberinto.  Si ellos conseguían ver la magia del hilo,  agarrarse a él… tal vez conseguirían encontrar el camino, la salida del laberinto  en el que se habían perdido sus vidas. Si conseguían vencer al Minotauro volverían con ella.

Anuncios
Comments
13 Responses to “¿Navidad?”
  1. Quizas la Navidad se perdio en “El corte Inglés” .
    Bonito relato que hace reflexionar sobre el verdadero valor de la Navidad.Felicidades a las dos.

  2. ¡Precioso relato, Montse,me ha encantado! Y muy crítico. Todos nos lo preguntamos,¿qué narices estamos celebrando, el San Consumismo? ¡Enhorabuena! Y… ¡Feliz Navidaaaaad, que acabo de encontrármela ;-)! Un abrazo, S.
    Rosa, muy logrado el árbol, tiene mucho movimiento, visualizo cómo se sacude los adornos!! Un beso, Feliz Navidad, S.

    • Montse Augé dice:

      Susana, Susana!!!Tú siempre apoyándome, gracias y mil gracias. Me alegro de que te guste. FElices fiestas también para ti.Gracias de nuevo y un abrazo!!!Espero que en el 2012 sigamos encontrándonos!!!

  3. tico dice:

    Humor, sarcasmo, ironía, crítica, ¡tiene todos los elementos de las fallas! menos mal que tu relato no se quema porque es magnífico. Enhorabuena Montse porque una vez más me has demostrado que escribes muy bien. El relato tiene varias partes: la parte melancólica y triste del primer párrafo, la parte crítica sobre el consumismo, sobre el disfraz que nos ponemos en estas fechas y que nos quitamos para el resto del año, la parte humorística, surrealista y crítica también, de los móviles y los emails de Papa Noel y los Reyes Magos (genial). Esta parte me ha encantado, me lo he pasado bomba leyéndola. El detalle del email es muy bueno: papa25, cold, fin.
    También me he dado cuenta del guiño que has hecho a Surcando Ediciona citando los temas de las convocatorias: seres de la noche, bajo el mar, bosques, navidad, etc. Muy buen detalle.
    Por último decirte algunas frases que me han encantado: “Las ciudades habían olvidado sacar del armario su disfraz navideño”, “tarjetas de crédito cansadas de ser usadas”, “alguna parte del planeta vivía para comer y no comía para vivir”. Y el último párrafo, que es precioso pero que no lo entiendo :).
    En resumen, un gran trabajo Montse, como siempre. Enhorabuena. Y también a Rosa que ha descrito perfectamente en imágenes el contenido del texto. Y además con ¡2 ilustraciones!

    • Montse Augé dice:

      Qué bonita comparación con las fallas!! Gracias por tu constante apoyo,Tico. Gracias por tu detallado comentario, es la recompensa por escribirlo. El final…bueno, es un final mágico, que enlaza con el principio. Está lleno de magia y de esperanza…tampoco hace falta entenderlo, y si te ha parecido precioso…la belleza a veces no tiene explicación,no? hay cosas que son bellas porque sí, sin más . GRacias genio!!!Un abrazo!!

  4. Natalia dice:

    Qué gran relato Montse. Este año me siento un poco (pero sólo un poco) como la Navidad que narras. La crítica que haces al consumismo navideño me parece muy acertada, y es que en estas fechas parece que nos volvemos más locos por las compras. Y el final me gusta especialmente.
    Rosa muy buenas las ilustraciones. Me gusta sobre todo la de los reyes magos mandando el email a Santa Claus al calorcito de las llamas de la chimenea.
    Feliz Navidad… o lo que sea 🙂

  5. Gran relato Montse, me ha encantado. ¡Enhorabuena!

  6. rosa garcia dice:

    El final de la historia, en mi mas modesta opinión, es una visión abstracta del círculo vicioso en el que todos estamos introducidos. Es decir, que hacemos las cosas porque siempre las hemos hecho y porque todo el mundo las hace, pero sin pararnos un momento a pensar en porque las hacemos, No le damos el sentido que realmente tiene y por supuesto, olvidamos por completo su verdero significado, su autentica esencia. Ale!!!, ahí queda eso!!!…jeje.

  7. olgabesoli dice:

    Me ha gustado tu relato. Me encanta tu comparación con la leyenda del minotauro. Además, coincidimos en que sobra consumismo y falta mágia. Bonita y curiosa imagen la de los tres reyes enviando un e-mail.

  8. Montse, muy original tu idea sobre ese misterioso incidente de la desaparición, pero tal como nos das la esperanza del final, la Navidad ni aparece ni desaparece porque la llevamos dentro como llevamos la ilusión o la emoción, asi que seguro que encuentra ese “hilo del corazón” de todos para no faltar nunca.
    Feliz Año y Un dia de emociones con los Reyes Magos

  9. Mariola dice:

    Montse, mi enhorabuena. ¡Qué relato tan bueno! Triste y crítico pero también lleno de ilusión.
    Coincido con Tico en la elección de las metáforas que le han llamado la atención, y el intercambio de correos electrónico entre Santa Claus y los Reyes Magos es estupendo y magníficamente ilustrado por Rosa, al igual que esa desnudez del árbol.
    Mis felicitaciones! 🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: