Quien robó la luna.

Autora: Raquel Bonilla

Ilustrador: Rafa Mir

Género: Relato

Este relato es propiedad de Raquel Bonilla, y su ilustración es propiedad de Rafa Mir. Quedan reservados todos los derechos de autor.

Quien robó la luna.

– Lucas, es tarde. Sube a cenar que mañana hay que madrugar para ir al colegio.

– Espera mama todavía luce el sol, es pronto.

– ¿Pronto?, son casi las nueve. ¡Qué raro, el sol brilla como nunca¡

La noche había llegado, pero Lucas y sus amigos seguían jugando en el parque bajo un sol abrasador a pesar de estar aun en primavera. Nadie le dio importancia al principio pero pronto todos empezaron a preocuparse.

– Vamos Lucas, a casa, es muy tarde.

– ¿Tarde? Pero.. porque el sol no se esconde. ¿Dónde está la luna?.

Lucas se marchó a casa bajo la insistencia de su madre, pero no se fue nada convencido. Pasaron las horas y aunque ya tenía puesto su pijama y se había lavado los dientes, la luna seguía sin aparecer por ningún lado. Aunque sus padres le dijeron que se fuese a la cama y que no ocurría nada, Lucas no los creyó y muy preocupado salió al balcón y miró fijamente al cielo.

Una tenue luz parecía querer asomarse entre los intensos rayos del sol, pero no lograba distinguir lo que era. Lucas fue a por sus gafas de sol y volvió a mirar fijamente.

No podía creerlo, era una estrella. La situación cada vez era más extraña.

– Pssss, psssssss

– Pero…¿Quién me llama?, no veo a nadie.

– Mira arriba, aquí, aquí.

– ¿Dónde?

– En el cielo, soy yo la estrella.

Si, parecía cosa de magia o de locos según se mire, pero aquella estrella estaba llamando a Lucas.  Del susto el pequeño se acurrucó bajo su cama, pero pronto se dio cuenta de que era absurdo tener miedo a una estrella y volvió al balcón.

– Tienes que ayudarme, yo y mis compañeras las demás estrellas no podemos lucir como cada noche. Sin la luna acabaremos desapareciendo.

– Psss, pssss…

– Y ahora ¿Quién me llama?.

– Aquí, aquí.. mira hacia abajo. Soy el olmo de tu jardín. Tienes que ayudarnos, si el sol no se esconde acabaremos secándonos y flores y plantas se irán marchitando.

Aunque ya era demasiado ver hablar a una estrella, eso de que un árbol también lo hiciera volvió a provocarle un escalofrió. El niño estaba atónito pero comprendió que le estaban pidiendo ayuda. Cogió con interfonos y contó lo sucedido a Hugo e Iker, sus dos mejores amigos.  Al principio ambos rieron durante un buen rato y pensaron que su amigo estaba completamente loco.

– Bueno creo que estas muy loco, pero será divertido resolver un misterio.

Ataviados con lupa, cantimplora y botas de montaña los tres amigos se plantaron en el jardín esperando a que un arbusto o una margarita les diesen alguna pista sobre el paradero de la luna.

Fue esta vez una pequeña mariquita la que se poso en el hombro de Hugo y con una voz muy aguda casi tumba del susto al niño.

– ¿No me creíais? ¿Qué pasa ahora? ¿seguís pensando que estoy loco?.

– Los dos amigos se levantaron de un gran salto, parecía que habían visto un fantasma.

– Psss, pssss… aquí chicos, aquí. Tenéis que ayudarme, necesito que el sol no seque las plantas porque las necesito para comer.

Pasado el susto y tumbados los tres en el césped mirando al cielo vieron como una estrella intentaba lucir pero le era imposible, casi era ya transparente.

– Es ella, es la estrella que me habló.

– Sí, soy yo. Ya sé donde está la luna. El sol la secuestró. Quiere ser el dueño de todo el día, no quiere compartirlo con la luna. Se ha vuelto egoísta.

– ¿y qué podemos hacer?. ¿Dónde la encontraremos?.

– Mirar atentamente y coger hoja y lápiz.

Mientras los niños observaban expectantes varias estrellas se juntaron e hicieron una figura en el cielo. Iker la dibujo en el papel.


Ilustración de Rafa Mir

– ¿Qué es esto?

– ¡ Qué raro ¡.

– Creo que es un mapa. Sí, estoy seguro de que es un mapa, como los de los cuentos de piratas.

– Sigámoslo, quizá nos guie hasta la luna.

Los tres aventureros comenzaron a seguir aquel mapa, cruzaron el centro del pueblo y llegaron hasta la laguna. Allí no había nada, los niños estaban desilusionados, esperaban ver cuevas, monstruos etc.. Pero allí no había nada, tan solo la laguna. Los tres se sentaron en el borde y mientras tiraban piedritas en silencio pasó algo increíble. La laguna se convirtió en un espejo gigante. Sobre el agua apareció el reflejo de la luna. Estaba triste.

– Mirad, es la luna. ¿Dónde te has metido?^

– No sé donde estoy, el sol me engañó y me convirtió en un reflejo, solo se me puede ver sobre las aguas de la laguna. Así nunca podre volver a lucir, la noche no llegará y siempre será de día.

– Hugo, Iker tenemos que hablar con el sol, necesitamos tener noche y día, necesitamos descansar y que las plantas no se sequen y el agua se evapore, sería un desastre.

– Reunámonos bajo el olmo con la estrella y la mariquita, quizás entre todos podamos convencer al sol de la importancia de la luna.

Parece que los niños tenían un plan, se dirigieron al almo  y se tumbaron. La mariquita al verles planear algo no tardó en unirse a ellos y lo mismo hicieron ardillas, mariposas, gusanos y todo animal que por allí se encontraba. No hizo falta mucho más, el sol al ver a tanto ser vivo junto centro su atención en ellos ya que le encanta ser el centro de atención.

Al ver que el sol lucia sobre ellos con fuerza, todos abrieron unas sombrillas gigantes que no dejaban pasar ni un rayo.

– ¿No queréis sentir el calor de mis rayos?

– No, lo que queremos es dormir, estamos muy cansados y con tu luz no lo conseguiremos.

– Nos gusta tu calorcito  pero si nos calientas todo el día evaporaras el agua y nos marchitaras.

– Quemaras nuestra piel y nos pondremos enfermos.

– Sol, eres muy importante pero también lo es la luna. Necesitamos la oscuridad y el fresquito de la noche.

– Creía que ibas a estar contentos con mi luz todo el día pero estáis tristes y enfadados, eso no me gusta.

– Suelta a la luna y volver a compartir el día.

El sol entendió que para que los seres vivos puedan vivir necesitan el día y la noche. En unos instantes, el sol centró todos sus rayos en la laguna, parecía un lago de oro y en un abrir y cerrar de ojos la oscuridad se posó sobre sus cabezas. Al abrir los ojos, millones de estrellas lucían sobre sus cabezas. En la laguna el reflejo del sol hizo un guiño a los niños y se desvaneció entre olas.

Todos comprendieron la importancia del sol y la luna. Gracias a la palabra rescataron a la luna de la laguna.

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Comments
5 Responses to “Quien robó la luna.”
  1. Un lujo de ilustración Rafa.

  2. Rafa Mir dice:

    Precioso tu texto Raquel, lleno de imágenes y sensibilidad… un placer haber vuelto a colaborar contigo

  3. Mariola dice:

    Qué bonita historia, Raquel, la de cuentos maravillosos que estoy coleccionando para mi sobrinilla… E igual de preciosa la ilustración de Rafa! Enhorabuena a los dos! 🙂

  4. nell dice:

    El relato del cuento es muy claro y concreto para los niños buen logró.

  5. nell dice:

    Es bello para niños y adultos buen proyecto.

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