La voz.

Autor@: Inmaculada Ostos

Ilustrador@:  Laura López

Corrector/a: Carme Sanchis

Género: Relato

Este relato es propiedad de Inmaculada Ostos, y su ilustración es propiedad de Laura López. Quedan reservados todos los derechos de autor.

La voz.

Andábamos sin prisa pero sin pausa, mi madre debido a su reuma y su artritis no podía hacer mucho más, tenía mucho dolor y además tenía un problema añadido, su enfermedad, aparte de crónica  era autoinmune, es decir, su sistema inmunitario la atacaba en vez de protegerla, con lo cual hacía su dolencia mucho más agresiva a la hora de padecerla.

Yo iba tremendamente feliz viendo a mi madre de nuevo, era una mujer luchadora,y llena de vida, había sufrido mucho a lo largo de su infancia  y juventud e incluso llegada la madurez, pero dia a dia se  había esforzado en  superarlo. Incluso su enfermedad, la cual arrastraba dignamente y con mucho esfuerzo pero siempre con una sonrisa .

Lo más admirable era, que pese a que muchas otras personas que la padecían, con la mitad de dolor que ella yacían en sus camas desesperados,ella no se rendía, luchaba con esa alegría suya innata que tanto nos transmitía.

De repente alguien arrolló a mi madre, en cuanto le vi caer sobre ella  nstintivamente me adelanté y le pegué un gran empujón, parecía ebrio , tenía los ojos inyectados en sangre .

-Eh tío ten más cuidado,- le grité, pensando que había sido algún descuido por parte del hombre, pero a ver que este se incorporaba e intentaba envestir de nuevo, le tuve que empujar de verdad, haciéndole caer estrepitósamente en el suelo.

Vestía andrajosamente y además iba cubriéndose la cabeza y el cuerpo con una especie de abrigo antiguo de color negro mientras intentaba ponerse de pie, le costó un par de minutos hacerlo. Mi pulso estaba acelerado, y mis puños permanecían fuertemente cerrados esperando el nuevo enfrentamiento. Pero esta vez el hombre no empujó, se levantó a duras penas  tras dos tensos y largos minutos.

Me miró vencido y después con un odio innusual me dijo:

-Me las pagarás . Después miró nervioso alrededor, como si alguien le persiguiera, volvió a mirar pero esta vez a mi madre, fijamente,con una extraña expresión entre maldad y desprecio, y luego se marchó.

 La gente ni se inmutó , me dió mucha rabia el vernos solas entre casi un centenar de gente, desde luego en este mundo nadie se mojaba por nadie. Mi hermana y mi madre que estaban tras de mí me cogieron por la cintura y me dijeron:

-Tranquila , ya está.

Pero hbaía algo que no me dejaba poderme tranquilizar, mi madre estaba bien que era lo que me importaba, ni siquiera había llegado a rozarla , pues instintivamente la había apartado hacia atrás y mi hermana la cogió, pero ese hombre…, ese hombre tenía algo que me turbaba mucho, no sabía explicar el que, pero desprendía un aura maligna casi inhumana. Finalmente tras las súplicas de mi hermana lo dejé estar, y seguimos con las compras.

 Una vez en casa, cómodas con nuestros pijamas  y mientras mi hermana y mi madre veían la telenovela, yo releía un libro de una escritora que se había hecho muy famosa llamada Anne Rice. Libro, que yo leí al menos cuatro años antes de que diera la campanada y se convirtiera en el top ventas de ese año. De repente oí unas extrañas carcajadas que me pusieron los pelos de punta, provenían del patio, yo vivía en un tercero así que dirijí la mirada al pequeño pasillo que estaba a mi derecha y daba a la puerta de entrada.

-¿Habéis oído eso?- les pregunté a las chicas.

-¿El qué? -me contestó mi hermana.

-Esas carcajadas…

-¿Estás bien cariño?, – me preguntó mi madre, mi cara debía de ser un mapa.

De nuevo se volvieron a escuchar, mucho más fuertes y de más personas, ahora mi madre y mi hermana también las oyeron y había algo muy raro en ellas, parecía como si tuviesen eco o como si se produjesen a kilómetros de distancia, pero eso no podía ser, provenían del patio, o ¿no?

-¿Asustada?- dijo una voz clara y gutural de repente. -brinqué del sofá y corrí hacia la puerta de entrada abriéndola de golpe. no había nadie alllí, miré escaleras abajo hacia la ventana del rellano inferior enlas que tantas veces me senté a leer en verano. Tampoco allí había nadi, solo el típico juego de luces y sombras de la tarde que se empieza a retirar para dejar paso ala noche. Otra vez las carcajadas y mucho más claras…

-¿Quién está ahí?- le grité al vacío, tras de mi, mi madre y mi hermana con sus caras también desencajadas , observando. Nadie contestó, pero otra vez esas risas que te erizaban la piel.

–  ¿De verdad quieres saberlo?- me dijo burlonamente de nuevo esa voz, esa voz desconocida pero que a la vez me sonaba tan familiar.

–  No creo que pudieras soporarlo, pero se acaba el tiempo, y vengo a cobrarme lo que te prometí.

Un frío helado recorrió mi espina dorsal mientras mi cerebro iba encajando todas las piezas.

–  sí, efectivamente soy yo, te dije que me las pagarías y sabes cual es el precio, que es lo que no me dejaste llevarme esta mañana y lo que me tengo que llevar.

–  ¡Jamás!- le grité.

–  No te lo estoy pidiendo ,solo te informo,  no puedes hacer nada y lo sabes ¿verdad?.

Miré entonces el libro que aún seguía en mi mano, en letras negras se leía:

Lestat el vampiro, y un miedo atroz recorrió todo mi ser , pues me di cuenta de que, esas voces eran tan espeluznantes porque no sonaban en el patio sino dentro de mi mente, y que se hacían más fuertes a medida que avanzaba la tarde. Comprendí que el ser que tanto repeluz me dió en el mercado era un vampiro, y que desde el principio se quería llevar a mi madre.

El miedo me paralizaba pero, yo no estaba dispuesta a dejarle ganar, no volvería a perder a mi madre, otra vez no. Así que me metí en casa de nuevo con ellas y a  empujones las hice vestirse mientras con voz apremiante les dije:

Vámonos.

-¿A dónde?- lloriqueó mi hermana. -Ya le has oído, no hay lugar…

-Nati, no voy a dejar que estropeé mi sueño, este que tanto me ha costado coseguir tras años de no poder soñar. No te preocupes conozco a añguien, pero nos tenemos que marchar ya.

Así que todas nos vestimos y salimos precipitadamente a la calle camino a la iglesia, y tan rápido como las maltrechas piernas de mi madre le permitían. No paraba de observarla, su pelo castaño y rizado, sus preciosos ojos azules, tan dulces, esos labios teñidos de carmín que tanta veces me habían besado y los cuales pintaba con esmero p pues era muy coqueta. Y aspiré ese olor, ese olor corporal suyo que me recordaba a la limpieza en su más puro estado y a la piel de bebé. Noté como mis tripas se encojían y mi corazón estallaba de dolor, pero me  sobrepuse, teníamos que huír, y él, como en mi último sueño me iba a ayudar.

-Lestat, estoy aquí.

Las puertas del panteón de la iglesia se abrió. Las voces estallaron en un murmullo aterrorizado, vencidas, rabiosas.

 Seguro que el intento de vampiro no se esperaba que tuviese estas poderosas influencias, sonreí victoriosa. Había ganado, ¿pero a costa de qué?

Ilustración de Laura López

Me desperté sobresaltada, envuelta en sudor.

A costa de mi sueño, me dije y mi cuerpo empezó a convulsionar descontroladamente, mientras mis sollozos incrementaban a la vez su intensión.

Mi madre seguía muerta, no estaba, ni estaría jamás, y ni siquiera despues de cinco años intentando soñar con ella la había tenido ni dos segundos…

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Comments
16 Responses to “La voz.”
  1. Inma wapetona, lo hemos conseguido, coincidir en Surcando Ediciona 🙂 BSS

    • Inma Ostos dice:

      Pie si jeje la pena es que tenía una historia perfecta para que ilustraras a cer si coincidimos de nuevo y la hacemos jeje. Sabes q me chiflan tus ilustraciones y me encanta trabajar contigo un beso

  2. Karmen dice:

    Enhorabuena Inma

  3. rosi dice:

    estoy llorando despyes d leerlo. cyantos recuerdos meha traido . no dejes de escribir hermana .yo tambuen l exo de menod . te quiero muacsssss

  4. mayka dice:

    Es precioso hermsna me has hecho llorar sigue rscribiendo adi wue estoy segura wue tu sueño se hara realidad te quiero

  5. Inquietente y muy, muy tierno relato. Genial la ilustración de la pequeña, que fuerza sus párpados para que no se abran e intentar así que desaparezca lo que la acecha en la oscuridad.

  6. aurinlopez dice:

    Gracias Roberto 🙂

  7. tico dice:

    El relato va de menos a más Inma, me ha gustado. La ilustración, Laura, me gusta pero el estilo no lo veo acorde al relato. La veo para ilustrar algo más infantil y el relato no es infantil, no me entiendas mal, infantil no es peyorativo. Sólo es mi opinión y también como crítica constructiva.
    Buen trabajo de ambas.

  8. aurinlopez dice:

    Muchas gracias Tico, las criticas constructivas siempre son bien recibidas, es verdad que igual ha quedado algo infantil, pero tengo que decir, que tiene algun tipo de explicacion, que no justificación, me han influido muchos factores a la hora de ilustrarlo, conozco a Inma personalmente hace muchos años, es una de mis mejores amigas, y sé lo que hay detras del relato y no he sido objetiva a la hora de plasmarlo de forma gráfica, me ha podido mas “Inma” en sí, que su relato :).

  9. Genial este relato! la historia me ha parecido inquietante, además con un final rotundo que te deja sin palabras…. mola!! Laura, tu ilustración me ha encantado con Lestat ejerciendo sus malvadas influencias sobre la niña.. mi enhorabuena a las dos por el trabajo!!

  10. Paloma Muñoz dice:

    Muy inquietante tu relato, Inma. Yo también he leído libros de Anne Rice y si te has inbspirado en el personaje de Lestat, para escribir tu historia, no podías haber elegido mejor.
    Te felicito y la ilustración de Laura López es estupenda.

  11. Inma la historia es realmente intrigante e inquietante, enhorabuena.
    Laura, la ambientación, la luz y la mueca del personaje en la cama están geniales. Felicidades a ti también.

  12. Inma Ostos dice:

    Gracias a todos de nuevo es un placer formar parte de este grupo . Gracias por apreciar mi trabajo y no ser duros conmigo. Gracias sobre todo por tener interés en leer mis historias y dedicarme un poquito de vuestro valioso tiempo.
    Laura, aunque pueda sonar egocentrico me encanta que hayas pensado más en mi que en la historia para hacer la ilustración . Eso dice mucho de nosotras. Ya sabes lo mucho que significas para mi y como no te van las cursilerías paro. Jeje un beso.
    Y a mis hermanas decirles que las quiero y ya está.

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