Vivir o Soñar.

Autor@: Carme Sanchis

Ilustrador@: Verónica López

Corrector/a:  Carme Sanchis

Género: Relato corto

Este relato es propiedad de Carme Sanchis, y su ilustración es propiedad de Verónica López. Quedan reservados todos los derechos de autor.

Vivir o Soñar.

Ilustración de Verónica López

Cuando Juan era solo un niño, le encantaba despertarse e ir corriendo a explicarle a su madre sus sueños. Soñaba que tenía muchos juguetes, una casa muy grande, un jardín con columpios y un perro precioso. En cambio, su vida no le parecía tan estupenda. Tenía dos hermanos y los pocos juguetes que tenían debían compartirlos.

Al cumplir los 16 años, soñaba cada noche con una chica diferente. Lástima que en su vida real no le hacía ninguna caso, pero al menos tenía unos buenos amigos que siempre le apoyaron.

El año en que conoció a Judith, la mujer que se convertiría en la madre de sus dos hijas, trabajaba en un bar, y aunque no tenía un sueldo muy grande era feliz junto a ella. Mientras tanto, en sus sueños ya era todo un hombre de negocios que viajaba de lado a lado del mundo, con los mejores trajes y siempre una nueva compañera de viaje.

Cuando nacieron las dos gemelas parecía que nada pudiese superar aquella felicidad. Pero, se sentía mal porque seguía soñando que era un hombre rico mientras en su día a día tenían que estirar el sueldo para llegar a fin de mes.

El día en que fue despedido del bar en su sueño le habían concedido el premio al empresario del año. Por aquel entonces empezó a dormir más que vivir. Su mujer no sabía cómo animarle, era difícil hacerle sentir un héroe.

Gracias al apoyo de los suyos salió de nuevo a trabajar, esta vez en una tienda, con un sueldo más alto que permitiría a su familia vivir bien. Pero entonces, empezaron las pesadillas. Soñaba que perdía mucho dinero, que le perseguían por calles oscuras, que vendía sus cosas, que ya nadie le acompañaba a ningún lado.

Por las noches no podía descansar y cuando se despertaba sentía una presión fuerte en el pecho. Cuando fue al médico le dijeron que no tenía nada, todo lo que podían hacer era recetarle pastillas para dormir.

Cada noche la pesadilla era más horrible que la anterior. Empezó soñando que la gente le miraba desde lejos, le señalaba y se burlaba, cambiaban de acera para no pasar a su lado. Después soñó que vivía en un castillo, pero hecho de cartón mojado que calaba el frío en sus huesos. Empezó a dar tumbos por sus sueños, andaba de lado a lado, a veces a gatas y cada día el mundo era más difuso.

Aquel tormento de los sueños no le quitaba la sonrisa. Sus hijas ya tenían diez años, el cabello ondulado les bailaba cuando juagaban con su padre. Pero empezó a sentirse débil, aunque tenía ganas de vivir las fuerzas se le escapaban.

El día que durmió por primera vez en su nueva casa, soñó con una lluvia pesada que golpeaba su cuerpo sin consideración. Desde su cama podía sentir las piedras chocando contra su cuerpo debilitado. Sentía partirse sus huesos, correr la sangre por sus heridas y las lágrimas por su rostro, y el de su querida Judith.

– Has sido mi mejor sueño, mi amor –dijo Juan en su último soplo, en su vida y en su sueño.

Algunos buscan en los sueños todo aquello que no tienen en su vida, otros creen que los sueños no significan nada y otros creen no tenerlos. Para Juan, cada sueño convertía sus días tristes en felices. Cuando era solo un niño, con padres que le ignoraban y le cubrían de juguetes, soñaba con una familia cariñosa que le amaba. Cuando era un joven al que solo le querían por su dinero, soñaba con amigos que contaban con él. Cuando era un empresario solitario, soñaba con una mujer bondadosa y unas hijas dulces. Y cuando todo le empezó a ir mal, cuando perdió su fortuna, cuando empezó a beber y se quedó en la calle… se alimentó de sus sueños. Y en el último minuto de su vida, cuando aquellos horribles seres cargaron contra él aquella lluvia de piedras que terminaría con su vida, soñó con aquella familia que siempre había querido tener, se despidió de ella y decidió quedarse para siempre con aquel recuerdo.

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Comments
5 Responses to “Vivir o Soñar.”
  1. Mariola dice:

    Pero qué triste, Carme… Ayss, me he quedado muy así (¡y con estos calores, madre mía!). Qué sofoco… Muy bonito, pero muy desgarrador también. La ilustración de Verónica pues como siempre, de diez. Felicitaciones a las dos.

  2. olgabesoli dice:

    Que bonito el espejo entre su vida que es su sueño y su sueño que es su vida. Muy original. Genial el dibujo, con ese hombre partido en dos mitades. Y estoy de acuerdo con Mariola que es muy triste, porque da la sensación de que ese hombre nunca logró vivir completamente. Triste pero bello.

  3. tico dice:

    Buena historia y bien contada Carme aunque me gustó más el que me tocó ilustrar.
    Magnífica ilustración Verónica,si me permites una crítica constructiva te diré que el ojo resalta demasiado, ya sé que buscas transmitir a través de los ojos, me lo dijiste un día, pero creo que queda un poco descompensado con el resto de la ilustración, por ejemplo yo le hubiera puesto un poco más de contraste al resto, y el cambio de color que separa las dos caras en el medio me parece muy brusca, pero bueno, sólo es mi opinión. El concepto de la ilustración es ideal para el relato.
    Buen trabajo.

  4. Buena la idea de vivir en el sueño aquello que no se puede vivir en la realidad y perfectamente resumida, y con mucho ingenio, en la ilustración.

  5. Un relato muy triste, pero me ha gustado mucho el sentido que da de la vida y de los sueños, ymuy bien acompañado de la ilustración de Verónica. Muy buen trabajo!!

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