La venganza de la Sultana.

Autor@: Conchita Ferrando de la Lama (Jaloque)

Ilustrador@: Raquel Losana Larrazábal

Corrector/a: Elsa Martínez Gómez

Género: Relato

Este relato es propiedad de Conchita Ferrando de la Lama (Jaloque), y su ilustración es propiedad de Raquel Losana Larrazábal. Quedan reservados todos los derechos de autor.

La venganza de la Sultana. 

En la luminosa oscuridad, rodeada de silencio muchos metros bajo tierra, la Sultana pliega su manto multicolor para cubrir por completo su gran vientre de madre encinta.

Sus hijos, de real estirpe, son  dignos de una Sultana coronada por una tiara de cristales tubulares de perrotita de color verdoso que refulgen junto a cubos maclados de plata y otros dorados de piritas rematados por largos prismas de amatista.

La envuelven sus tornasolados “mantos azules” que resplandecen en la negrura de las profundidades de la tierra, su fortaleza inexpugnable con sus vetas amarillo limonita, negros manganeso, ocres y dorados de cobre, anaranjados de goslarita, irisados de dietrichita, blancos nieve de yesos, todos ellos florecidos y tejidos entre grandes masas de carbonatos que forman un arcoíris de inimaginable belleza y riqueza.

Sujeta con fuerza e ira su enorme vientre para no dejar salir de allí a sus múltiples hijos, que podrían repartir su riqueza mineral sobre aquella tierra seca, desmembrada y solitaria de la montaña que le da cobijo y escondite.

La Sultana está furiosa y clama VENGANZA.

No una venganza de explosiones, como otras veces, para exhibir sus riquezas ante los ojos atónitos e ingratos de los hombres que la han lisonjeado, expoliado y humillado. No. Ahora la venganza de La Sultana se ha hecho fría a lo largo de los años. La va a servir fría y eterna.

¿Qué mejor venganza que la de la propia naturaleza ocultando para siempre sus tesoros de forma irrecuperable?

Ilustración de Raquel Losana Larrazábal

Los ingratos que los explotaron durante siglos, miles de años, desde el Mioceno, no supieron gestionarlos ni agradecerlos.

Desde remotas épocas sus riquezas interiores de galena, plata, zinc  y muchos otros metales deseados, fueron saliendo de la brecha de falla cristalizada de su manto con abundancia generosa.

Siglos y siglos desde el Mioceno, con épocas de grandes extracciones y otras de largos abandonos y olvido.

Su riqueza no ha podido nadie medirla en tantísimos años. Siempre estaba ahí, oculta pero presente.

El paisaje de su entorno ha cambiado mucho a lo largo de los siglos: desde fértiles zonas muy arboladas de tipo mediterráneo, formando grandes manchas tupidas y verdes mezcladas entre las vetas multicolor de sus “mantos azules” en las sierras mineras que dotaron de su enorme riqueza de plata a la Roma clásica, durante cientos de años, hasta el cambio de sus bosques talados desde aquellas lejanas épocas para hacer barcos de guerra o de transporte y después para las propias explotaciones de sus ricas minas, para entibar las largas galerías y reforzar sus terrenos de laboreo.

Poco a poco aquellas sierras frondosas perdieron su encanto y mudaron su vestido por el seco y árido paisaje casi lunar, horadado por miles de pozos acá y allá que semejan ojos al abismo.

El mar allí tan cerca, ha seguido ofreciendo su inmenso azul para recordar que aquello fue un paraíso de climas templados y vegetación mediterránea junto a una de las mayores riquezas minerales imaginadas.

La revolución industrial del siglo XX ha marcado una nueva etapa en su desarrollo, con muy poco control, que ha dejado su huella en el paisaje y la riqueza medioambiental de toda aquella zona de sierras mineras.

En la década de los años 80, en pleno siglo XX, las extracciones de la sierra minera de Cartagena- La unión que tanto progreso y bienestar habían creado en toda la zona, empezó a presentar síntomas de agotamiento.

Aquel paisaje lunar de extraños colores había dado ya todo lo posible y los técnicos, geólogos e ingenieros de minas buscaban afanosos zonas donde los filones y la riqueza mineral permitiesen la continuación de la prosperidad de la zona y de sus muchos trabajadores y empresas allí radicados.

Tras muchas «catas», estudios y análisis de los terrenos cercanos, un proyecto nuevo vio la luz en 1987 para la continuidad de aquellas explotaciones tan ricas. Sería la ampliación de la cantera Los Blancos II, que reuniría conjuntamente Los Blancos III y cantera La Sultana , alargándose hasta el borde cercano al pueblo de Llano del Beal, garantizando un mínimo de 11 años, prolongables, con una explotación valorada y calculada de 26.853.000 toneladas en un yacimiento que contenía 200.000 toneladas de plomo, 600.000 de Zinc y 1.600.000 de azufre, estimando una cantidad de 270.000 kilos de plata.-

Todo un hallazgo.  Un tesoro que duraría muchos años proporcionando riqueza a toda la zona, con trabajo para sus habitantes y gran desarrollo en todos los frentes, directos e indirectos.

La Sultana ocultaba tanta riqueza como jamás se habían imaginado.

Iba a ser una auténtica reina repartiendo sus riquezas minerales a toda la zona.

La que tanto admiraron civilizaciones anteriores que pasaron por allí, por sus colores, su belleza, su paisaje «de otro mundo», y que solo habían arañado un poco sus ocultas riquezas, sin llegar nunca a sus ricos filones y yacimientos ocultos, ahora con aquel nuevo plan de labores podía surgir de las profundidades con todo su esplendor mineral.

Pero, ¿qué pudo pasar para que todo aquello se torciera y La Sultana se cerrase bajo su manto sin permitir que jamás se abriera ni dejara salir de su enorme vientre tanta bonanza?

Decía Edward O. Wilson :

Nuestros gobernantes y líderes políticos tienen una formación basada exclusivamente en las Ciencias Sociales y Humanidades.

Desconocen las Ciencias Naturales o las conocen muy superficialmente.

Igualmente los intelectuales públicos, articulistas y creadores de opinión de los medios y «gurús» de la intelectualidad.

Sus análisis son metódicos, alguna vez correctos, pero la base sustancial de su saber es fragmentada y sesgada.

¡Qué poca Física y cuanta metafísica barata en la enseñanza y en lo gubernamental!

¿Cabe entonces imaginar otro presente distinto al nauseabundo olor que impregna gran parte de nuestra realidad?

Me voy a buscar piedras. Están ahí desde siempre. Algo podrán contarme sobre lo real y, en cualquier caso, pueden servir para armar una honda.

A La Sultana tal vez le hubiese gustado más el sistema de los antiguos tiempos, cuando las minas de interior eran ciudades subterráneas, palacios negros donde se entrecruzaban enormes galerías de cientos de kilómetros sin dar señales al exterior, salvo las escombreras de residuos minerales entre los bosquecillos de pinsapos, con el mar azul al fondo, donde los barcos cargaban tanta plata para Roma que hasta las anclas se fundían en plata para llevar más cantidad..

Distintas épocas que se sucedieron, cada una con sus expolios o abundancias. Muchos siglos sobre aquellos «mantos azules» de las sierras mineras.

A mitad del siglo XIX las minas de de las sierras de Cartagena-La Unión producían dos millones y medio de quintales de plomo al año.

La Sultana ha visto de nuevo florecer épocas llenas de progreso y riqueza, calculadas y evaluadas por métodos modernos y por técnicos modernos….

Pero sus sueños quedarán abortados por unos extraños acontecimientos que nunca ha comprendido.

El pecho de La Sultana se estremece de tristeza, rabia, incomprensión y decepción bajo sus collares y gargantillas de brillantes metales y cuarzos.

Sus manos se cierran con fuerza como si quisiera hundirse aun más bajo la montaña abandonada.

Aquel proyecto- recuerda- se abortó por una guerra absurda, a tres bandas, donde los intereses irreconciliables de los habitantes del pueblo de Llano del Beal se opusieron frontalmente a que las nuevas explotaciones se acercasen al pueblo y pudieran perjudicar alguna de sus casas con las posibles vibraciones del terreno.

Los trabajadores de la empresa encargada del proyecto, que llevaba años trabajando en las otras canteras de la zona con modernas maquinarias, no entendían la razón de tanta oposición y cerrazón y luchaban por sus puestos de trabajo.

Los del pueblo estaban en pie de guerra y asaltaban las maquinarias, cortando las pistas de explotación para evitar los trabajos.

En medio de todo este absurdo caos, la Comunidad Autónoma quería conciliar a ambas partes y dar la razón a todos, sin conseguir nada.

Una guerrilla ruidosa, sin acuerdos, con cada parte encerrada en su razón.

La empresa, que era quien debía llevar la parte más importante del proyecto y su financiación, con nuevas maquinarias y ampliaciones de gran envergadura, estaba en un gran aprieto con la bajada del precio del plomo en la Bolsa de Metales de Londres, que era lo que marcaba la viabilidad de todo el proyecto minero.

Las divisas de metal de plomo, zinc etc. estaban en bajada.  Subirían seguramente en poco tiempo, como siempre había ocurrido, pero de momento lo que menos necesitaban era una guerrilla en una de sus explotaciones españolas.

Aquel absurdo guirigay no presagiaba nada bueno.

La Sultana lo supo. Tapó sus oídos a todo aquel desafuero y permaneció en silencio en  su oscuro reducto.

La sede central de la empresa, desde Paris, ante la falta de acuerdo y soluciones por las partes, optó por la venta y subsiguiente cierre de todas las explotaciones de la Sierra Minera de Cartagena- La unión.

En sucesivas etapas liquidó todas las pertenencias, maquinaria, terrenos y despidió finalmente a todos sus trabajadores, abandonando aquel gran  proyecto que iba a ser el más importante del momento, hundiendo el futuro de La Sultana y de toda la zona minera adyacente en 1991.

150 años de trabajos de minería de la zona se derribaron en un campo de batalla absurdo.

Inversiones millonarias de infraestructuras e industrias derivadas, tráfico mercantil, puestos de trabajo para muchas familias, personas que perdieron todo…. Por una disputa de pueblo.

La Sultana, silenciosa, oscura, en su rico trono, permanece bajo toneladas de tierra, rocas y metales, encerrada en sí misma, sabiendo lo que toda esa riqueza habría significado para la prosperidad de tanta gente.

Ahora, en su fría venganza tras los años, las abraza sin compartirlas con nadie, sabiendo que ya jamás se podrán encontrar ni explotar, abandonadas en el interior de una agreste sierra que las ha ido derrumbando y hundiendo más y más, año tras año.

La noche se cierra sobre las cumbres de la sierra minera de los «mantos azules» de Cartagena-La unión.

No se verá nunca el rictus amargo de La Sultana,  aferrada a su venganza, al saber lo que posee y que nunca compartirá con nadie….

Original de Conchita Ferrando de la Lama (Jaloque)

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Comments
24 Responses to “La venganza de la Sultana.”
  1. olgabesoli dice:

    Preciosa ilustración para un relato que invita a la reflexión.
    Conchita, me ha quedado una duda ¿la Sultana existe de verdad, o es solo un producto de tu imaginación? Es que tu relato es tan realista que parece cierto.
    Sea como sea, felicidades a las dos.

    • Olga, gracias por tu interés en mi relato. Realmente notable la ilustración de Raquel, que parece haber entrado en mi mente.
      La Sultana existe, y es así de rica y deseable. Si alguna vez pasais por la zona de las sierras mineras de Cartagena-La Unión, imaginadla alli, porque allí está enterrada, bajo alguno de esos montes que se recortan sobre el cielo azul, muy cerca del mar.

  2. Mariola dice:

    Estoy de acuerdo con Olga. Verdaderamente te ha salido una historia para la reflexión, Conchita, y también me queda la duda de si es real. Por otra parte destacar la manera en que describes los pequeños detalles, que siempre admiro por no ser yo muy dada a la descripción.
    Pero de lo que no tengo duda es de que se me ha quedado la boca abierta con la ilustración de Raquel Losada, sobre todo por su textura y los tonos de color. ¡Me parece preciosa!
    Así que os felicito por un trabajo estupendo. 🙂

    • Mariola, es para admirar la fiel interpretación, dentro de su total creatividad, que ha realizado Raquel. Si te fijas en mi descripción, los minerales que enriquecen la corona y las joyas de La Sultana son los que realmente se encuentran en esa cantera-mina que enterró la polémica humana.

  3. Paloma Muñoz dice:

    A mi me parece una metáfora del expolio que los humanos hacemos a la tierra, pero que Conchita ha trasladado a un lugar específico, pero escribiendo sobre datos y hechos concretos y esa sultana, para mí sería la Madre Tierra preñada, que además parece ir ataviada en la magnífica ilustración de Raquel Losana, de la diosa Gea, permanentemente embarazada.
    Unas congratulations grandes a las dos.
    Un afectuoso saludo, Paloma

    • Hola Paloma. Bienvenida a este rincón para comentar.
      Cierto y muy cierto que el expolio de los humanos es a veces causa de la sinrazón, y las riquezas de la tierra, que tan generosa ha sido desde hace miles de años, se deben dosificar, cuidar y racionalizar para que nos puedan “dar de comer” a muchos durante muchos años. Gea, la m adre tierra o La Sultana en este caso, ha estad preñada esperando a parir un gran regalo para sus cercanos y lejanos hijos…. pero…. ya veis lo que puede pasar a veces, y yo me he limitado a narrarlo.

  4. Desde que empecé a leer este precioso relato y cuando fuiste citando nombres técnicos de mineralogía, que conozco por mi dedicación y estudio de las Ciencias Geológicas, recordé haber leído en un resúmen de tu biografía que en tus inicios habías vivido en una comunidad minera. A partir de allí tuve oportunidad de apreciar tu relato descriptivo en toda su belleza. Tremendo desafío el de tocar temas de política, sociología, economía y explotación de recursos sin que el texto pierda nada de su candor y belleza trascendente, con el apoyo insoslayable de la ilustradora,Raquel Losana Larrazábal que,artísticamente, ha encontrado el recurso adecuado para exaltación de la parte literaria, convirtiéndose, de este modo ni en complemento ni en agragado sino en parte misma del texto. Querida Conchita, tu estilo es la excelencia. Gracias por compartirlo con tu amigo allende los mares.

    Mi fraterno abrazo desde las sierras de Balcarce, Buenos Aires, Argentina.

    • Bienvenido querido amigo de “allende las Sierras de Valcarce” en Argentina.
      Tu alta formación técnica en Ciencias Geológicas son para mi la mejor de las medallas con tu comentario.
      Tu sondeo en mi currículum y nuestras colaboraciones en las que pudiste hallar retazos de mi vida en varias importantes zonas mineras te han puesto sobre esa pista que siempre destaco cuando se trata de creatividad: La mayor creatividad nos la pone delante la realidad….. el mérito es solo saber pararse delante a contemplarla, decantarla, agradecerla y ¡ CONTARLA!.
      Gracias mil por tu buena calificación a mi ejercicio narrativo, querido profesor amigo.
      Abrazos desde “el norte de España”.
      Conchita

  5. Jose Eduardo dice:

    Muchas veces la realidad no existe, todo es causa de la imaginación,aunque es evidente que el poder creativo de Conchita, ha llegado en esta hermosa composición a mi corazón.En este caso ella no es la Sultana, sino la reina.Mi enhorabuena

    • Gracias mil Eduardo, más que reina me gusta ser “la dama del cucurucho en las almenas” como algunos amigos me dicen.
      La realidad, igual que el universo, es relativa, como dijo Einstein, pero ya he repetido en ocasiones que la mayor imaginación nos la regala la realidad, y en todos mis relatos así funciona.
      Yo he convivido con La Sultana.
      Un abrazo

    • Hola Jose Eduardo.
      Desde muy cerquita, en Cantabria, sé que sigues mis logros literarios, y además has colaborado conmigo en una etapa hace tiempo. ¡Qué bonita fue esa etapa!.
      Haber llegado a tu corazón era una finalidad prioritaria en mi relato. Es lo que siempre busco: Llegar al corazón de mis lectores a través del mio. Un beso de “la dama del cucurucho” desde mis almenas burgalesas.

  6. Como se a afirmado muchas veces la realidad supera la ficción. Este relato es de una gran actualidad alrededor de todo el mundo se esta expoliando la tierra para extraer la riqueza mineral, es por eso el costo hoy en día de todo lo elaborado en metal, la naturaleza ya ha iniciado la venganza en este caso La Sultana esta por todo el mundo, ya que, el expolioo es mundial. Te felicito un relato de vibrante actualidad y muy real, es un ejemplo por la historia en sí y por el detalle en datos sobre esta explotación. Abrazos y adelante. Muy ilustrativa, para mirarnos al espejo. Te felicito.

    • Hola Centauro.
      Conozco tu gran inteligencia y por eso te voy a lanzar un reto, a ti y a todos los lectores:
      Todo relato creativo se puede ver de dos maneras: Del Yin y del Yan.
      El mio también tiene dos caras….. aunque siempre dejo una un poco más escondida…. Intenta interpretar y ver el relato desde la cara opuesta… la que he escondido… y pregunta a La Sultana desde el Yin y desde el Yan ¿ Lo harás?
      Sé que lo vais a buscar así y me gustaría que nos trajeseis aqui las conclusiones.
      Nada es blanco o negro….. hay toda una gama de grises, que son los colores “base” de la pintura y de la vide real…
      Besos

  7. luis javier dice:

    Buen dia. El articulo me ha cautivado… sus adjetivos calificativos, ayudan a percibir el daño tan grande que se ha hecho por el hombre, definitivamente, la palabra Sultana te da la idea de algo hermoso quizás paradisíaco, sin embargo al adentrarnos en el articulo vemos la realidad del asunto…….la manera en que manejas el lenguaje para denunciar la explotación de la tierra, es excelente; es lo más bonito que te ofrece este bello idioma español….te felicito mi querida escritora….un abrazo desde Colombia

    • ¡ Hola Luis Javier ! Desde tu querida Colombia, tan minera y tan unida con la “madre tierra” me mandas tu apoyo, que me llena de alegría.
      En efecto, como dices, la palabra Sultana sugiere algo hermoso, rico, exhuberante, paradisiaco, y ASI ERA. Si lees abajo el comentario de Carlos Fernandez, podrás ver que era un yacimiento riquísimo, que hubiese impulsado la economía de toda la zona, de sus familias, de sus hijos, de sus pequeñas empresas….. y ese parto hubiese hecho mucho bien, ya que estaba muy bien programado.
      El nombre real era y sigue siendo asi de bello “La Sultana”, y siempre me llamó la atención, desde que la conocí mucho antes de que pasara todo lo que pasó….. Era bellísima, con sus vetas de “mantos azules” que se divisaban desde lejos, desde la orilla del mar o desde la aridez de otras zonas cercanas.
      Era bella La Sultana, y me alegro de haberla despertado aunque solo sea un ratito para que todos hayais intuido lo bella que era.

  8. Carlos Fernandez dice:

    ¡Muy bien Conchita!
    Cierto es que la Sultana nunca entendio porque tanto odio hacia quienes solo honraron durante muchos siglos y gran respeto sus virtudes. Curiosamente’ aquellos que mas se alimentaron de sus recursos, formando asentamientos cuyo unico motivo y razon era asistir al parto de tan ilustre madre… Nunca entenderemos los actos parricidas, y este fue desde luego uno de ellos y de sonada repercusion…
    Es un placer, poder recuperar de mano de Conchita este triste tema para aquellos que lo vivimos en su dia con el dramatismo de quien conoce las posteriores consecuencias a la borrachera popular que vivio la comarca…
    Fue triste ver la realidad en la que acabo todo el mundo que estaba relacionado directamente con la actividad minera de la Union y aledaños. Como una buena borrachera, detras dejo una devastadora resaca, alumbrando el sinsentido de unos y otros la noche previa.
    Afortunadamente, las gentes de la zona, como buenos mineros y gente de mar que siempre fueron, han conseguido levantarse aunque aun todos añoran a su querida sultana y sus grandezas.
    Perdonad la ausencia de acentuacion pero no se porque desde donde escribo no me coge las tildes.
    ¡Muchos besos Conchita!

    • Es un privilegio para mi tener aqui, en mi sencillo relato, el comentario de un experto de categoría profesional como es el tuyo, querido Juan Carlos.
      Una gratísima sorpresa para mí que agradezco de todo corazón.
      Dale las gracias a tu hijo Carlos por transmitirnos tu comentario desde su móvil.
      Broche de oro tu conclusión, que copio aqui directamente, porque resume algo tan largo y dificil de explicar como fue lo que sucedió :
      “Fue triste ver la realidad en la que acabó todo el mundo que estaba relacionado directamente con la actividad minera de La Unión y aledaños. Como una buena borrachera, detrás dejó una devastadora resaca, alumbrando el sinsentido de unos y otros la noche previa.
      Afortunadamente, las gentes de la zona, como buenos mineros y gente de mar que siempre fueron, han conseguido levantarse aunque aun todos añoran a su querida Sultana y sus grandezas.”
      AMEN. Todo fue asi.
      Mi relato creo que ha salido con tanta fuerza y tanta admiración por La Sultana, porque conocí su gran vientre preñado de riquezas y porque, como madre, creo que yo también me hubiese retorcido de pena y dolor al ver la sinrazón de quienes la hicieron abortar. También me hubiese aferrado a esas riquezas con lágrimas de dolor, y las hubiese enterrado para siempre….. GRACIAS querido experto Geólogo amigo.

  9. Carlos Fernandez dice:

    Muy bien Conchita
    Este yacimiento de Sultana, o los Blancos III, siempre estuvo gafado. Primero la mina, por interior, se le hundio a Minas de Cartes (grupo Asturiana) por ¨comerse¨ las columnas de esta explotacion minera. Luego los geologos de la Asturiana, que a pesar de haber hecho muchos sondeos, no vieron la mayor masa de cinz de Europa. Luego mientras efectuaba la investigacion minera del yacimiento, alguno de los geologos de nuestra empresa Peñarroya dijeron que eran solo ¨Simples impregnaciones¨. Solo el Director de Madrid de la Compañia y el responsable de Cantera Emilia creyeron en mi descubrimiento y sus posibles ampliaciones. Tambien estuvo gafado por la actuacion politica de Izquierda Unida, que enveneno a todo un pueblo. Luego, el Alcalde de Cartagena, arquitecto, que de cada 5 licencias de casa otorgadas, unas tres o cuatro, estaban firmadas por el, siendo esa su mayor y unica preocupacion. Peor aun ese parroco que consentia que los mitines politicos y sindicales se dieran en la Iglesia. Una gafada sobre unos vecinos del Llano del Beal que no supieron, o no quisieron ver que sus casas procedentes de muy antiguos asentamientos muchos de 28 M2 y sin evacuacion de aguas residuales, se les permutaba por casas de unos 135 m2, a estrenar, junto a la Estacion. Gafado por unas incompetentes autoridades regionales que no veian que venia un paro en la Ciudad de Cartagena de casi el 60%, por el cierre grandes fabricas como Española del Cinz, Explosivos Tinto, Fabrica de tostacion de Pirita, Fundicion de Santa Lucia y la propia Cantera Emilia (la mayor mina Pb/Zn de Europa).
    Solo fue positiva una cosa, que Cantera Emilia ha sido la mina con la mejor investigacion geologico-minera y tecnologias de valoracion de yacimientos del mundo, pues la Ley del mineral que se explotaba era de las mas bajas del mundo gracias a la investigacion y la tecnologia puesta en marcha. Me cupo el gran honor de dirigir la investigacion geologica minera desde 1.968.
    Otra causa de esta situacion fue que los mineros de Peñarroya ganaban muy buenos salarios y los vecinos del Llano del Beal, procedian de la antigua Minera Celdran, pero con salarios muchisimo mas bajos, que originaron una envidia tremenda, caldo de cultivo de la situacion que luego vino.
    Muchos recuerdos me trae tu magnifico e inspirador relato, Conchita. Afortunadamente, el tiempo me ha borrado muchos malos recuerdos y dejado ¨a flote¨ los buenos, como que me case alli y tuve en esa maravillosa tierra mis tres hijos. Alli te conoci Conchita y a tu marido Jorge y desde entonces tuvimos una magnifica y perdurable amistad.
    Es la primera vez que escribo sobre esto, si bien ya tengo un libro de Historia Contemporanea de la Mineria de la Sierra de Cartagena, pero paso por encima todos estos temas.
    Pido disculpas por no poder con este telefono acentuar de manera correcta.
    Un cariñoso abrazo.

    • Magnífica documentación técnica la que nos dejas aqui sobre la situación de esa zona de la Sierra minera de Cartagena- La Unión que puede aclarar muchos extremos que solo un experto Geólogo conoce en detalle, como lo eres tu, Juan Carlos. Tú llevaste la investigación de todo ese proceso en esa zona, y mejor que nadie conociste e informaste de esa gran “bolsa de vientre preñado” que guardaba La Sultana ( ampliación Los Blancos III) y del gran despliegue de cuidados técnicos y naturales que exigía ese parto.
      Esa época fue muy convulsa a todos los niveles: Políticos ( muy bisoños y torpes), sociales ( muy manipulados), económicos ( rio revuelto y sin controles), que ayudaron a desembocar en semejante desatino.
      Nuestro hijos nacieron alli, y en parte fueron hijos de “las Sierras de mantos azules”.
      Guardemos lo más bello de todo ese tiempo, vistos desde la distancia de la madurez.
      Nosotros sabemos que La Sultana, una vez, nos quiso regalar algo hermoso, como su corona y sus collares de ricos y rutilantes minerales.
      Hago mia tu frase tan hermosa:
      “Alli te conoci Conchita y a tu marido Jorge y desde entonces tuvimos una magnifica y perdurable amistad.”
      Y las buenas amistades nunca se pierden. GRACIAS y un abrazo grande

  10. Carlos Fernandez dice:

    El comentario anterior ha sido escrito en realidad por mi, Juan Carlos Fernandez.
    Por error quedo enviado con la firma de mi hijo Carlos.

  11. Miryam de Seia dice:

    ¡Qué duda cabe Conchita que deberías haber sido historiadora! Se nota que te apasiona contar y describir, informarte y trasladarlo al relato mezclando como en éste; verdad y ficción. Y es aquí donde te luces. Es lo que más me gustado leer de tus artículos en EDICIONA. ¡Felicitaciones! Miryam

    • Miryam nunca se me había ocurrido que yo sirviera para estudiar Historia…. La verdad es que cuando era joven y pensaba en la Historia me abrumaban las fechas, tantos nombres…. pero sin embargo me empezó a “picar el gusanillo” leyendo las “historias” de la Historia relajadamente, sin ser asignatura, sino distracción, y me captó con su interés, digno a veces de la más imaginativa película o novela.
      Ahora soy una “fan” de desvelar los secretos de la Historia, metiéndome dentro de su “contexto” para comprenderla mejor y lo paso de maravilla.
      Se ve que tienes la bola de cristal y me has descubierto algo que nunca había imaginado antes….. Gracias Miryam

  12. Juan Pando Despierto dice:

    En estos días de año agonizante frente a un año nuevo que se nos presenta viejísimo antes de nacer, nos llega este collar de metáforas vitalistas, patrimonialistas y ejemplarizantes a las que Conchita Ferrando de la Lama ha vertebrado en un texto poético y profético, que nos ilumina sobre lo mucho de bueno que los españoles “todavía hoy tenemos a la vista” y todo cuanto de ceguera, cainismo y canallería secesionista nos domina e impide que veamos lo evidente: que sólo unidos podremos salir de cualquier crisis por angustiosa que nos parezca, de la misma manera que, enfrentándonos como carneros encelados, tan sólo lograremos partirnos el cráneo y asegurar así la ruina de nuestros hijos y nietos.

    De todo esto hay en “La venganza de la sultana”, acertado símil de Ferrando sobre tan profundísima matrona tartésica de alma bífida -mitad cartaginesa, mitad musulmana-, que guardaba la llave de sus mejores arcas para repartir su contenido entre los pobladores contemporáneos de su ingrata superficie, desalentados tras extenuantes décadas sin veta abierta por ninguna parte ni pan alguno en la mano. Creyendo que sería bendecida por su verificable generosidad, creyó morirse de pena al verse insultada por una partida de propietarios absolutistas y necios, que se comportaron como hijastros del rey felón, un tal fernando vii (en minúsculas, como su infame biografía nos exige), que cambiase el sueño constitucional de los españoles por los grilletes de cruel esclavitud, legalizada por “Su Real Persona”, tan deseada como cobardona y tramposa.

    Los hijastros del citado f-vii residían en Llano del Beal. Allí alzaron casamatas, cavaron trincheras y cubrieron de velos el paisaje de su entorno, todo contra La Sultana, que es nombre verídico de yacimiento y tiene dos hermanos: Los Blancos II y III. Esta familia postmagmática reunía fondos por valor de 27 millones de toneladas de minerales estratégicos. La cifra impone, máxime cuando 600.000 de esas toneladas son de zinc, cuyas propiedades benéficas para la salud -en especial para la vejez- de las opulentas sociedades de la UE (léase alemanes, fineses, holandeses y noruegos)- se valoran más arriba que las nubes. Su valor en el (lucrativo) negocio de la beneficencia privada a nivel planetario es incalculable.

    Esos hijastros, convertidos en poceros inmobiliarios, levantaron muros más altos que los del moderno Israel ante el sometido pueblo de Palestina. Resultado: la compañía (extranjera) que poseía los derechos de explotación de estos tesoros, vendió su maquinaria, despidió a sus empleados y liquidó sus acciones. Sucedía esto en 1991, en tiempos de un tal f. gonzález, por entonces residente en la lujosa mina de la Moncloa. Han pasado veintiún años. La amargura y la desolación cubren España. Sin embargo, en su vientre, este país conserva, intacta y pura, toda su riqueza material, del mismo modo que, en sus tierras, en pie sigue, altivo como estandarte de batalla, nuestro signo irreductible: la soberanía nacional, que reside en el Pueblo Español, no “en un pueblo”; “tampoco en un partido”. Ese es el contrapunto, vigoroso y positivista, de La venganza de la Sultana, texto que sobrepasa su condición de “cuento” al advertirnos sobre el carácter de nuestros peores enemigos, que resumimos en la siguiente ecuación: desunión incívica + intereses personales + egoísmos municipales x cobardía x obcecación x pánico = desastre absoluto.

    Firmado: JUAN PANDO DESPIERTO

  13. ¡Qué curioso! La misma ambición desmedida que nos lleva a esquilmar los recursos naturales del planeta, sin pensar en los que vendrán después, nuestros hijos, hace que, en ocasiones, nos peleemos como niños malcriados por llevarnos la parte más grande del pastel ¡y paralicemos la expoliación! Nos nos detienen ni la ética, ni la estética, si no las peleas de colegiales sobre cómo desangraremos tal o cual recurso…
    Estoy realmente impresionado con la magnífica interpretación que ha hecho Raquel del texto, y con la maravillosa mezcla de colores, luces y sombras.

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