Enamorada

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Género: Epistolar

Rating: Enamorados

Este relato es propiedad de Juan Ramón Lorenzana Fernández. La ilustración es propiedad de Raquel Losana. Quedan reservados todos los derechos de autor.

Enamorada.

Ilustración de Raquel Losana

No sabía que te esperaba hasta que te encontré y, hasta entonces, fui todo lo feliz que podía ser sin ti.
Tenía un velo en los ojos y lo sabía; no eran cataratas, no, tampoco ignorancia, eran velos de engaños que uno mismo entreteje para poder soportar las trampas y las puñaladas que de vez en cuando nos alcanzan.
Tuve algo menos de media docena de novios entre las piernas y un amor del que estuve prendada hasta mucho después de que me dejara; y aún hoy, cuando pienso en él, me río y sonrojo por lo tonta que fui. Él era muy guapo, quizá demasiado, y nos entendimos desde el primer instante. Le gustaba el rock & roll como a mí, (los Ramones, ACDC, Van Halen, Ted Nugent, Autograph, y sobre todo los Rolling Stones); le gustaba tocar los libros, olerlos e incluso leerlos como a mí; el cine, el teatro y viajar como a mí; le gustaban el café, las sinuosas y caprichosas formas del humo de los cigarrillos, las largas conversaciones en la cama y pasear por la playa, como a mí; le gustaban, como a mí, los espagueti a la carbonara, la tortilla de patata y los chicos guapos con grandes manos y fuertes brazos que te asfixian cuando abrazan. Esto último lo descubrí —me refiero a nuestro idéntico gusto por los chicos grandes— un día que tocaba un grupo de rock de Madrid, de cuyo nombre no quiero acordarme por si incomodara a alguien, y le sorprendí, poco antes de comenzar el concierto, comiéndole la boca al tatuado batería como nunca me la había comido a mí. Pero eso pasó hace mucho tiempo y lo que quiero contarte es que he estado bien acompañada hasta ahora: las historias de mis libros favoritos, algunos amigos de los que no se meten en la cama, los musicales, los viajes, las clases de inglés y de francés, el trabajo y la parte de la familia que no falla, (la otra no quiero ni nombrarla). He estado tan ocupada que solo cuando vi tus ojos de cielo inundados, me di cuenta de que caminaba por la vida medio aturdida y cansada por el peso de tantas cosas con las que había colmado mi mochila; y sin embargo, ¡me sentía tan vacía!
Me llenaste con solo mirarme.

Y ahora dime que me quieres.
Ahora dime que me quieres
para que no parezca idiota
por quererte tanto,
cuando todavía ni siquiera me has besado.

Y ahora bésame de nuevo.
Y muérdeme la boca.
No vaya a ser un sueño lo que siento
y me despierte
con las lágrimas empapando mi cara.

Y ahora te diré yo cuánto te quiero;
Si no se me quiebra la voz,
si no me tapas la boca,
si no me quedo dormida
abrazada a tu espalda.

No pienso pensar un segundo
en lo que pasará mañana.
No dudaré de este amor que me embarga.
Surcaré con mi dedo tu espalda.
Besaré tus ojos, tus dedos, y hasta el último rincón de tu alma.

La angustia no pondrá sombras de miedo en mis palabras.
Te acompañaré siempre.
Porque solo tú das sentido a la palabra “mañana”,
y… antes de ti, no había nada,
porque nada más me importaba.

FIN

Juan Ramón Lorenzana Fernández

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Comments
9 Responses to “Enamorada”
  1. Mariola dice:

    Querido Juan Ramón, una vez más mis reverencias y mi agradecimiento más especial por esta expresión de sentimientos. Tu sensibilidad llega muy dentro de nuevo y como siempre. Y la preciosa ilustración de Raquel termina de redondearlo todo. Os felicito de veras. 😉

  2. Sonia del Sol dice:

    Este relato es pura poesía, al igual que la ilustración que me parece conmovedora y, maravillosa. Felicidades, equipo.

  3. A cuánta gente le gustaría poder decir “Porque solo tú das sentido a la palabra mañana”, y que además la otra parte contratante de la primera parte piense lo mismo…

    Hermosa y cándida imagen de preciosos colores.

  4. Olga Besolí dice:

    Tanta coincidencia que tenía la chica con su ex ya me olía a quemado… mira que lo veía venir… jeee… me ha encantado el relato y coincido con los otros comentarios. ¡Cuanto sentimiento! Por otro lado, felicito a Raquel por esa ilustración con la “mochila” con todo su peso en primer plano, en el suelo y la chica ya liberada de su yugo. Toda una imagen llena de simbología.

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