De lira ire

Autor@: 

Ilustrador@: 

Corrector@: 

Género: Relato

Rating: +14

Este relato es propiedad de  María Cristina Salvans y su ilustración correspondiente es propiedad de Daniel Camargo. Quedan reservados todos los derechos de autor.

De lira ire.

Le disgustaba mucho la época en la que le había tocado vivir, donde todo estaba inventado y las mejores historias ya habían sido narradas. La sociedad ya no se revolucionaba y sus gentes vivían y morían como meros espectadores de una época aburrida y sin sobresaltos. La realidad se había adueñado de las fantasías de los soñadores; la corrupción, de los poderosos; y la injusticia, de los débiles que encerrados en una falsa democracia, se sentían seguros.

Quería despertar consciencias, desvelar enigmas y resucitar sueños; ver como las gentes volvían a sentir mariposas en el estómago al emocionarse con una historia nueva.

Solo necesitaba un pretexto, y el contexto parecía estar cercano, pues parecía avecinarse una época turbulenta para gobiernos y pueblos. El ritmo que esa vida aburrida exigía era económicamente inestable, la crisis, económica y social, estaba cerca y era su momento para deslumbrar. Si conseguía su objetivo, el mundo entero estaría a sus pies y él lo convertiría todo en algo más emocionante, de ese modo, su tiempo en la tierra sería vertiginoso, y más allá… quien sabía qué encontraría más allá.

Sin más demora, decidió sentarse en su viejo escritorio de roble, tomar entre sus dedos una pluma oxidada y un bloc de notas magullado por los años. Las musas lo visitaron, como de costumbre, después de su tercera copa de whisky.

Quería escribir sobre el tiempo, y si lo pensaba bien, lo primero a lo que querría volver sería a su infancia, esa época de despreocupada diversión.

 Pero… ¿Y si pudiera viajar más lejos? ¿Y si pudiera cruzar el tiempo hasta cualquier momento que quisiera? Podría ser la mano derecha de Robespierre, capitán en las carabelas de Colón, el decimotercer discípulo de Cristo, e incluso, robarle el corazón a la mismísima Cleopatra.

Y quizá, solo quizá… Si pudiera vivir para siempre dentro de las fotografías, ella seguiría viva. El motivo de su felicidad y su razón de ser. Ella, que murió al poco de su nacimiento y que siempre le miraba, con sus eternos ojos de ternura, desde más allá de las sombras de su atestada habitación. Si pudiera dar marcha atrás en el tiempo aún cabría la posibilidad de salvarla, o eso se decía en los momentos de más febril desolación.

Por ella tenía que hacerlo, para devolverle la vida. Tenía que escribir su historia.

___

Su madre había sido paciente de una clínica mental, un sanatorio, un manicomio. Allí, había conocido a su padre, un brillante médico recién salido de la facultad, el primero de su curso, el mejor que se recordaría en la universidad.

Le gustaría escribir que en el momento en que se vieron se enamoraron, pero no fue así. Su padre se enamoró de ella, no así su madre que, viviendo en un mundo paralelo, vio en el doctor la cara del mismísimo Lucifer. Y cualquiera pensaría que eso era algo malo, pero para ella era el éxtasis del placer, en tanto que las monjas de tan ilustre institución la trataban de endemoniada, pues se dejaba llevar en demasía por la lujuria y se decía que tenía algún tipo de enfermedad relacionada con las ninfas –o lo que hoy definiríamos como ninfomanía-.

Se decía que todo aquel que se acercaba a ella acababa padeciendo el mismo mal. Y como no, el joven doctor más aventajado de su promoción, no iba a ser el único que no sucumbiría a sus encantos.

La mujer se permitía con el médico unas confianzas que no gustaban a nadie, excepto al joven, que sentía que su paciente tenía cierta predisposición para aceptar sus cuidados.

Después de un tiempo trabajando en el sanatorio, nuestro joven erudito ya no era capaz de discernir entre el bien y el mal y sus encuentros con la paciente pasaron de ser puramente médicos a convertirse en algo carnal. Ella lo había conseguido, él había hallado la perdición.

No lo supo hasta el momento en que ella le anunció que estaba embarazada. En ese momento, juntos decidieron que debían escapar. Huir a un lugar mejor, lejos de paredes acolchadas y monjas desaprobadoras.

Pero eso no fue posible.

Con un parto cercano, la vigilancia alrededor de la celda de su madre se había doblado y el joven médico había sido expulsado de la institución, con la explícita prohibición de acercarse al recinto so pena de perder su derecho a ejercer.

La mujer parió sola, entre gritos de dolor y paredes insonorizadas. Se le permitió quedarse con el bebé el tiempo suficiente para tomarse una única fotografía y cuando volvió a la celda con el niño, se suicidó cortándose las venas a base de mordiscos. Los encontraron al día siguiente, el pequeño en brazos de su madre, llorando buscando su pezón para alimentarse, cubierto de sangre rojiza y seca.

Poco después, el infante fue mandado con su padre, junto con la fotografía y una nota que rezaba “un niño tiene derecho a conocer a sus padres, aunque sean unos pecadores”.

Y esa fue la última vez que vio a su madre.

___

Releyó el relato de la historia de la mujer que le dio la vida. Horrible, monstruoso; lo arrugó, lo tiró al suelo y sumido en un odio insano hacia sí mismo, escupió.

La historia era buena… ¿Por qué no era capaz de narrarla cómo merecía?

Y qué era él, sino un mediocre escritor con ínfulas de grandeza, que se creía Homero y no llegaba a Polidori. No sería nunca nadie, pues la grandeza estaba destinada a Shakespeares y Voltaires.

Todo lo que necesitaba era tiempo, pero parecía que la trama con la que había estado soñando se cernía sobre él como una sombra oscura y pestilente.

¿Cuánto tiempo llevaba encerrado en ese sopor que no le había permitido ver pasar, a través de la ventana, las estaciones del año?

Allí estaba su crisis, su contexto, y él no había acabado el relato de su madre.

Solo pedía un poco de tiempo. Y mientras tanto, el inexorable reloj seguía su camino por la esfera del reloj de pared “Tic-Tac”.

Sentía que los latidos de su corazón se sincronizaban con ese horroroso sonido; se ahogaba, su tiempo se acababa. Moriría en un suspiro del tiempo y nada quedaría de él, ni huesos, ni polvo, ni páginas amarillentas salpicadas por palabras inmortales.

Su cuerpo se tensaba y la mecánica que permitía a sus articulaciones el movimiento, chirriaba dolorosamente; lo oía, mientras sentía la presión de los músculos al contractarse y los huesos al dislocarse.

La sangre le subió a la boca y probó el sabor del cobre oxidado. Su cuerpo se oxidaba, como su talento, incapaz de sobresalir más allá de sí mismo. Se mordió la lengua.

Sobre la raída alfombra de su habitación, se desangraba, se asfixiaba en su propia sangre, se atragantaba con su propia lengua.

Y al fin y al cabo ¿No era eso lo que le había pasado realmente a su madre?

Murió como ella, de status epilepticus.

Horas más tarde su cadáver fue encontrado por el ama de llaves, tendido en el polvoriento suelo enmoquetado.

La mañana siguiente, el niño que vendía los periódicos gritaba el titular “¡Hallado muerto el escritor arruinado de Broom Street! Su última obra será editada en los próximos meses”.

Ironías de la vida y del tiempo, que dan a las personas tras su muerte, lo que siempre desearon en vida.

Maria Cristina Salvans

23/4/2012

Ilustración de Daniel Camargo

Anuncios
Comments
7 Responses to “De lira ire”
  1. Sonia del sol dice:

    Acabo de leer la historia y, todav’ia estoy impresionada. Es fuerte, muy fuerte y, sin embargo, puede ser la historia de , precisamente, muchos artistas que, a lo largo de la historia, han intentado liberar sus demonios personales a trav’es de su arte, tal y como,refleja, magistralmente, Daniel en su ilustraci’on. Lo m’as triste es que, el reconocimiento profesional les llega, como al protagonista, demasiado tarde……..En fin, a’un siguiendo en estado de shock, os digo : felicidades a los dos, Cristina y, Daniel , por vuestro trabajo !!

    • Mery dice:

      No puedo decir “me alegro de ese shock” aunque sí era un poco lo que buscaba! xP La verdad es que es como un poco reivindicativo en el aspecto que destacas… esa fama que llega cuando uno ya ha muerto, así como esos premios póstumos. Es triste que nos den cosas que queríamos en vida cuando estamos muertos… después de todo, hemos pasado toda una vida entera en el mundo!! Me alegra que te haya gustado, y muchas gracias por leer!!!

      • M.Cristina dice:

        Veo que pone Mery… voy a cambiarlo, pero soy yo eh!

      • Sonia del Sol dice:

        En el fondo, quizás, pensando en la historia, el protagonista, más que reconocimiento profesional, buscaba cariño, el que nunca había logrado (es un suponer) a lo largo de su vida, no sé….
        Es impactante la historia, la verdad, el detalle de la muerte de la madre todavía lo tengo fresco, en la mente…..

  2. olgabesoli dice:

    Como dice Sonia, este relato es sorprende. Al principio uno no piensa que va a llegar a ocurrir lo que sucede al final (no lo digo para no quitar la sorpresa de quien no lo haya leído). Felicidades.

    Y Daniel ha sabido plasmar en su ilustración todos y cada uno de los elementos que aparecen en la narración. Excelente trabajo. Por cierto, esas monjas dan un poco de yuyu…

    • M.Cristina dice:

      ¡Muchas gracias Olga! La verdad es que la lustración le queda tan bien al relato, que me encanta!!!

      Me alegra que te haya gustado el relato!!

  3. Mariola dice:

    María Cristina, qué magnífico relato… Trágico y poético y que refleja tan bien el estado de esos genios, escritores, músicos o artistas en general, que suelen acabar consumidos o destruidos por sus demonios. Daniel, efectivamente, ha sabido plasmarlo de modo exacto con esa ceniza en su lustración.
    No conocía tu trabajo, pero sin duda que lo seguiré de aquí en adelante.
    Enhorabuena a los dos por tan buen hacer. 😀

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: