Timeless

Autor@:  Olga Besolí

Ilustrador@:  

Corrector@: 

Género: Ciencia Ficción

Rating: + 12

Este relato es propiedad de Olga Besolí. La ilustración es propiedad de Jesús Rodríguez. Quedan reservados todos los derechos de autor.

Timeless.

Vivimos en un mundo cambiante. No en su concepción más metafísica o filosófica, sino en su expresión más real y física. Este planeta se ha convertido en un lugar inestable al que no hay forma humana de adaptarse. «No te arraigues demasiado a tu pasado, pues este puede dejar de ser. No hagas planes de futuro, porque no sabes si lo tienes». Este es el lema con el que convivimos.

Los grandes proyectos de esta sociedad, si es que alguna vez los hubo, se han extinguido. Vivimos a corto plazo y nos limitamos a esperar terminar cada nuevo día sin sufrir cambios demasiado drásticos en nuestro entorno, con el miedo metido en el cuerpo, angustiados por si deja de existir la escuela donde estudian nuestros hijos o por si desaparecen nuestros propios hijos.

Imaginaos la incertidumbre con la que cohabitamos en este mundo en el que, en menos de lo que dura un pestañeo, toda tu familia, incluido tú, podéis desvaneceros en el aire. Uno puede despertar una mañana y notar cómo le falta algún miembro a su cuerpo. Intuirá levemente que antes lo tenía pero, inmediatamente, en su cerebro aflorará un nuevo recuerdo, el recuerdo de cuando lo perdió, quizás hace mucho tiempo, siendo todavía un niño.

Es por culpa del tiempo. Por la rotura del continuo espacio-tiempo. O mejor dicho, por culpa de los viajes en el tiempo. Pero empezaré mi relato por el principio, aunque este no corresponda exactamente al pasado, sino al futuro.

Podría comenzar contando en qué año estamos pero eso ahora es relativo así que, para hacerlo más sencillo, voy a prescindir de las fechas. Es suficiente con decir que, si nada cambia a partir de este momento (cosa improbable, pues los viajeros temporales siguen aterrizando por antes y por después indiscriminadamente, interfiriendo en el entorno y provocando continuas variaciones) dentro de unos siglos se inventará un dispositivo que permite el traslado de la materia a través del tejido espacio-temporal. De hecho, el dispositivo ya está en marcha. Hoy en día existen multitud de sucursales de agencias de viajes temporales, traídas desde el futuro. Si no, los turistas del futuro no podrían regresar de sus vacaciones al pasado. Aunque, con lo cambiante que está todo, es probable que el time transporter se invente hoy mismo o quizás mañana y, con eso, cambie el transcurso de los hechos venideros. O puede que nada de todo esto llegue a suceder nunca si alguien lo evita. En ese último caso, yo no estaré ni aquí ni entonces para verlo. Yo no podré existir.

Pero volvamos al inicio. El transportador espacio-temporal conocido como time transporter fue creado inicialmente en el futuro por un laboratorio científico anexado a una base militar de Canadá cuyas primeras pruebas experimentales provocaron una serie de sucesos catastróficos inexplicables, como la reaparición de enfermedades antiguamente erradicadas, como la peste negra o la viruela. Su uso futuro como arma militar cambia completamente el curso de la historia «para realizar los ajustes sociales necesarios en beneficio del planeta» anunciarán ellos, en una pública y burda mentira.

Sé a ciencia cierta que eso sucederá porque, de momento, nadie se ha preocupado por cambiar ese futuro. Si a alguien le hubiese interesado salvar de la plaga de viruela al millón y medio de personas que morirán, hubiera viajado en el tiempo para evitar que se produjera el brote. Y nunca habríamos oído hablar de él.

No debemos olvidar que el futuro trae consecuencias al pasado. Sabemos que en cada viaje realizado en el tiempo se producen cambios involuntarios e incontrolados pero inevitables. Y, aunque es imposible saber qué ha dejado de existir, sí sucede que el pasado conocido deja de ser para dar paso a un nuevo pasado modificado. Y cuando se altera el pasado, automáticamente, el presente de desdibuja y el futuro se transforma en un proceso llamado paradoja temporal.

Si yo me trasladase a la época en que vivía la abuela de tu madre y la matase, tú dejarías de existir y tus amigos actuales no se acordarían de que una vez, en un tiempo que ya no va a suceder, te conocieron. Tú nunca habrás existido para ellos. Así de simple y así de peligroso.

Y así de incierta es nuestra existencia desde que se creó la compañía Timeling, o mejor dicho, se creará en un futuro. Si robó los planos del time transporter a los militares, o si los consiguió a golpe de talón, es un misterio. Pero es, ha sido y será la empresa que ha comercializado los viajes temporales por todo el mundo, abriendo sucursales en todas las épocas y lugares del planeta.

Timeling se inició como una empresa de élite, fundada para servir y dar rienda suelta a los gustos exquisitos de los clientes más selectos y pudientes. Contaba con fuertes, pero insatisfactorias, medidas de seguridad para impedir que los viajeros interfirieran en las épocas a las que viajaban, cambiando su futuro. ¡Qué tontería! Los grandes magnates que podían pagar el astronómico precio de su billete aprovecharon, por supuesto, para visitarse a ellos mismos y revelarse secretos futuros que aumentarían y mejorarían las finanzas y calidad de vida propia y de los suyos. ¿Si pudieras contarte a ti mismo qué número de lotería saldrá ganador estas navidades, no lo harías? No contestes. Sé la respuesta.

Timeling abrió agencias en los mejores lugares y épocas del planeta, destino de su glamurosa y exigente lista de clientes. El Egipto de los Faraones, el Jerusalén de Jesucristo, la Gran Bretaña del Rey Arturo, el Caribe de la piratería, la Roma de Julio Cesar, el Estados Unidos presidido por George Washington y la China de las grandes dinastías eran algunos de sus destinos más solicitados.

Pero pronto el espionaje industrial hizo que otras compañías mandaran construir copias del transportador temporal original y se lanzaran en una despiadada competencia. Los viajes en el tiempo bajaron el nivel a clase turista, con precios asequibles para todo tipo de veraneantes.

Fue en ese punto del futuro cuando verdaderamente el mundo entró en este vertiginoso y cambiante círculo infernal. Los viajeros, cada vez más descuidados y menos preocupados por las consecuencias de sus acciones, empezaron a interrumpir y modificar todo cuanto les rodeaba. Por su lado, las agencias de viajes, aferrándose a un vacío legal, se desentendían de toda culpa.

Ilustración de Jesús Rodríguez

Ahora el mundo está plagado de miles de agencias temporales en todos los lugares y épocas posibles, por muy lejanas y peligrosas que éstas sean. Imaginad lo que significa eso. Imaginad millones de pasajeros inexpertos de todos los tiempos viajando a través de la historia, cambiando los hechos sucedidos y por suceder en cada ida y venida.

Sé que las agencias de viajes existen  desde siempre, pero solo a partir del momento en que las empresas del futuro decidieron implantarlas atrás en el tiempo. Antes de ocurrir este futuro, ese pasado no existía.

No lo sé porque haya visitado el pasado o el futuro. No lo he hecho nunca, al menos, que yo recuerde. Estoy en contra de los viajes en el tiempo. Todo lo que conozco me lo contó mi madre antes de morir. Ella estará allí para ver el time transporter inicial de Timeling con sus propios ojos. Ella, hija de un gran magnate de la empresa acuífera más importante del mundo se subirá a él con su equipaje de mano, mucha ilusión y una guía turística del siglo XXI.

Sí, soy un hijo del tiempo, de padre coetáneo y madre futura. Soy un engendro, una paradoja temporal viviente. Nosotros, los llamados timeless, los sin tiempo, somos el recuerdo del sinsentido que provocará nuestro futuro sobre nuestro pasado por culpa de los viajes en el tiempo.

Pero incluso esto está cambiando. Antes los timeless como yo gozábamos de pasaporte temporal infinito y teníamos inmunidad diplomática: éramos considerados un capricho del destino. Pero ahora, con el nuevo gobierno al cargo, se ha decretado el exterminio de nuestra existencia, tachada, de la noche a la mañana, de monstruosa. El sistema nos condena a muerte de la forma más fácil.

Será el presidente en persona quien iniciará mañana mismo su viaje oficial al futuro con destino a esa base militar de Canadá, para convencer a sus altos cargos de que destruyan hasta el último boceto del time transporter, y así evitar que caiga en manos comerciales de empresas como Timeling. Si tiene éxito en su empresa, los viajes en el tiempo nunca habrán existido a nivel masivo y yo, y los que son como yo, dejaremos de existir de inmediato.

Pero eso no va a ocurrir si puedo evitarlo. Acabo de comprarme un billete con escala al pasado. Mi primer viaje temporal. Voy a visitar dos épocas y lugares distintos. La primera es para encontrar a una mujer llamada Avelyn, cuya hija Jeanet tendrá un niño llamado Ted. Voy a matarla para evitar que su nieto llegue a presidente. Soy un activista en contra de los viajes en el tiempo, pero si tengo que elegir entre mi vida o la suya, escojo la mía.

La siguiente parada de mi viaje será en mi propia niñez, para decirle a mi madre que ya no quiero que me regale ese fin de semana con dinosaurios por mi cumpleaños, que no acuda a la oficina de Pastravels de enfrente de casa justo en el momento en que ese integrista temporal se inmolará creando la destrucción y el horror.

Así pretendo compensar la muerte con la vida. Eso si ningún acontecimiento pasado, presente o futuro me lo impide. En este mundo cambiante nunca se sabe.

Olga Besolí

Abril 2013

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Comments
12 Responses to “Timeless”
  1. olgabesoli dice:

    Bueno, antes de nada, gracias Jesús, por ese pedazo de ilustración (tienes razón, va por la linea de la de la portada) y por lo fácil que es trabajar contigo. Muchas gracias.

  2. Sonia del Sol dice:

    Genial relato, bravo, Olga !!! Al final, entre mi hermano Roberto y , tú, vais a conseguir que me enganche a la ciencia ficción, un género que nunca me fue mucho, la verdad !!!
    Me parece un cuento apocalíptico y, además fiel reflejo de una sociedad futura, inmersa en las nuevas tecnologías y, más deshumanizada y materialista, si cabe, que la de hoy en día, por eso me encanta el esperanzador final , con el solitario protagonista como héroe de un western del futuro (“Solo ante el peligro” ¿?…)………
    Me gusta mucho el trabajo de la ilustración, me parece tan impactante!!! Por todo ello, también te doy la enhorabuena a ti, Jesús, con ese trabajo de azules y grises que dan sensación de frialdad, reflejo de ese mundo tan futurista e impersonal, que, por lo que veo, sigue utilizando a la mujer, ligerita de ropa y, en pose sexy, como reclamo para vender, je, je, je…Si es que, los humanos, no aprendemos…… !!! Je, je, je….

    Bromas aparte, me ha parecido que, el trabajo de los dos juntos en esta ocasión, ha sido espectacular, mis felicitaciones, Sres!!!

    • Jesús Rodríguez dice:

      Olga. Tu sí que me lo has puesto fácil. Con un texto como este las ideas fluyen con rapidez. La pena es no haber tenido tiempo para hacer otra. Contigo sí que es fácil trabajar.

      • Jesús Rodríguez dice:

        Gracias Sonia. Tu comentario sobre la ilustración me ha llegado jajaja… No en serio. Has captado exactamente la idea que tanto Olga como yo queríamos transmitir. Esa frialdad de los colores que reflejan un futuro impersonal y sí, por muchos años que pasen… los humanos no aprendemos, o no queremos… jejee…

  3. Sonia del Sol dice:

    Me he acordado de Blade Runner al ver la ilustraci’on, pero, como ya dije (como excusa, je, je,je) no estoy muy puesta en el tema de ciencia ficción y, podr’ia ser cualquier otra película de este estilo, pero, seguro que mi hermano opina con m’as acierto , a ‘el le encaaaaantan estos temas. bueno, el caso es que me gusta, que, creo, es lo importante. Por cierto, Jes’us, que lo prometido es deuda y, t’u comentaste p’ublicamente una cosa que, ahora en esta nueva edici’on, tienes que hacer, je, je, je….

    • olgabesoli dice:

      Gracias Sonia por tus comentarios. La verdad es que creo que sí, que la ilustración tiene ese aire a frío, sintético y deshumanizado que el relato pedía. Que bien que la compares con Blade Runner (película que está entre mis favoritas). Esperemos a ver que opina tu hermano.

  4. Mariola dice:

    Olga, me quito el sombrero. Ya me habías asombrado cuando te leí ese fabuloso capítulo 4 de ese proyecto de Ilustratura en el que participamos. Me asombraste más aún cuando te escuché en la entrevista de radio que compartimos (lástima no haberte podido escuchar en directo por esas cosas de la técnica, je, je, je) y dijiste que no tenías ni idea del género de ciencia ficción y resultaba que habías escrito un texto absolutamente fantástico. Y ahora leo esto y, claro, vuelvo a flipar. ¿Cómo que no es lo tuyo? ¡Pero si lo bordas otra vez!
    A mí me pasa lo que a Sonia, que no soy nada aficionada aunque sí puedo ver algunas películas y, sin duda, Blade Runner es una de mis preferidas, pero no suelo leer. Así que ya te digo, me ha parecido estupendo, muy original (el título es muy bueno) y desasosegante, algo fundamental de la ciencia ficción porque siempre hace pensar te guste o no, y a veces, quién sabe, no es tan irreal o descabellado lo que propone. Una muestra está en esa visionaria Un mundo feliz, de Aldous Huxley.
    Para colmo, el amigo Jesús te compone esa ilustración tan aséptica y por eso precisamente tan expresiva y también tan característica del género, con esos tonos metalizados grises y azules.
    Total, que eso, ahí va mi sombrero y mi reverencia para un equipazo y un trabajazo.
    ¡Enhorabuena! 😀

  5. Ricardo dice:

    Mi enhorabuena también a los dos. Jesús, se nota que te lo has currado, y el resultado es estupendo. Y Olga, muy bueno, original y muy bien escrito, me ha gustado mucho. La elección del título es magistral. Eso sí, perdón por la autocita, pero todo eso ya lo barruntaba en su fuero interno Alfredito…

    ¡ Buen trabajo de ambos!

    Ricardo

  6. Paloma Muñoz dice:

    Oye Olga ¿y tú me dices que tengo mucha imaginación? Pues querida, tú no te quedas atrás. ¡Menudo relatazo que has escrito! Me ha gustado mucho. Es toda una historia digna de hacerse una peli con ella. El título -como comenta Roberto, “Timeless” es efectivamente magistral. La originalidad de la historia, es impresionante y la ilustración de Jesús Rodríguez es muy buena. Ideal, vamos. Mis felicitaciones más sinceras.
    Ps: Sonia, a mi me mola mucho la ciencia ficción. Ya te contaré a cerca de un relato mío en una de las pasadas convocatorias de SE.

    • Sonia del sol dice:

      Ah, pues mira, Paloma, que os sigo hace tiempo, desde que mi hermano Roberto entr’o a formar parte del grupo, pero, claro, tanta gente, tantos nombres, tantas historias que, todav’ia me l’io un poco con todos ! Ja, ja, ja. pero, cu’entame, cu’entame, que, al final, me voy a enganchar, ya ver’as !!!

  7. Paloma Muñoz dice:

    Sonia, es la 10 Convocatoria de Surcando Ediciona. En esa convocatoria -pionera en cuanto a que los ilustgradores hacían la ilustración primero y los escritores basaban su historia sobre la ilustración- escribí un relato de una estupenda ilustración de José Vicente Santamaría y puede que la heroína, Luna Wald y su ayudante, el robot Rusty aparezcan de nuevo.

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