Fóbica y Bestial: Cacofobia

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Género: Bestiario / Microcuento

Rating:  Todos los públicos

Este relato es propiedad de Victor Mosqueda. La ilustración es propiedad de Paloma Muñoz. Quedan reservados todos los derechos de autor.

Fóbica y bestial: Cacofobia.

Se le suele encontrar en zonas oscuras, donde las sombras traicionan a la vista y distorsionan los contornos de las cosas. En esos escenarios suele hacer una aparición lenta, consciente, como la metamorfosis de un animal alado. Pasa de lo luminoso a lo lóbrego, de lo sutil a lo grotesco, de lo forme a lo informe, a velocidad de cortejo fúnebre. En el primer nivel, su apariencia es dulce y fresca. Los pómulos lucen rosados y redondos como toronjas recién caídas, los ojos brillantes y francos como una noticia alegre, los dedos sedosos y delgados, los labios virginales e impolutos, con una sonrisa que invita a dormir la siesta sobre ellos y soñar con un futuro más amable. Pero es allí, en esa sonrisa, donde comienza la transformación, donde comienza la deformación. Los labios se congelan y el gesto pierde naturalidad, gana plasticidad, se vuelve una mueca. Pasa de la risa al estupor, del estupor al pasmo, del pasmo al pánico, de allí al embotamiento y luego a la enajenación absoluta. Se instala en la mirada un odio profundo, un anhelo de sangre, de muerte, de fealdad, de destruirlo todo para dejar al mundo tan salvajemente desmantelado, tan tétricamente recompuesto, como una máscara hecha de pieles muertas, cosidas sin destreza alguna y mal puesta sobre un rostro al que le han arrancado toda posible facción, toda posible gracia. Los pómulos, entonces, parecen frutos ennegrecidos y reducidos. No es de extrañar que salgan de ellos gusanos gordos, que corrompan el aire con sus virulentos gases, infectando cada cosa viva, inoculando su bacteria sobre cada cosa en la que aún habite la belleza, para devolverle la atrocidad, la monstruosidad, que cada una tiene dentro de sí. Y entonces, ya completamente transformada, suelta palabras horrendas, malsonantes, viciadas, incómodas, destructivas, desde sus labios curtidos como el más árido de los desiertos, y los oídos sangran como ojos de Magdalena.

Se dice que la única forma de protegerse de este engendro es arrancándose los ojos de sus cuencas, y clavando agujas de tejer dentro de los oídos, hasta que ya ninguna imagen pueda ser procesada y ningún sonido se cuele dentro de nosotros. La fealdad de la que se intenta proteger con este medio es también la consecuencia directa del mismo, pero no es distinta al proceso requerido para deshacerse de cualquier virus o enfermedad. De cualquier forma, el único sentido que podría dar cuenta de esta degradación de la belleza propia sería el tacto, y es algo que se evitaría, sencillamente, cercenándose las manos.

Hay enemigos contra los cuales no es viable la contemplación. Este es uno de esos.

Victor Mosqueda

Ilustración de Paloma Muñoz

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Comments
8 Responses to “Fóbica y Bestial: Cacofobia”
  1. olgabesoli dice:

    Ufff!!! Complicado texto el tuyo, Victor, aunque oscuro y atrayente. La ilustración de la Medusa de Paloma arroja un poco de luz. Destacables esos ojos rojos que son siluetas humanas..

    • Gracias Olga. Escogí este raro sub-género del bestiario, que siempre me ha atraído mucho, porque me pareció que calzaba muy bien con el tema. Me gusta cómo en el bestiario todo se reduce a la descripción, dejando de lado la historia, y cómo sirve para dejarse llevar por imágenes muy específicas que en otro tipo de cuento podrían estorbar. Es la primera vez que escribo algo así y he quedado con ganas de seguir explorando el área. Claro que no los torturaré aquí en Surcando con mis experimentos. Para la próxima escribo algo menos caótico.

  2. Intelectual e inteligente relato aunque difícil. Desde luego como bestiario, la bestia queda claramente retratada. Y como efecto verdadera repulsión. Queda preparada la bestia para todo un relato que sin duda estará por venir…Cierto es que la ilustración de Paloma nos ayuda a definirla en nuestra cabeza. Fantástico en sus dos sentidos.

    • Gracias Yolanda. Es raro sentirse halagado de un comentario donde dicen que lo narrado por ti provoca repulsión. Supongo que en un cuento como esto está más que bienvenido. Y ciertamente sería interesante poner ahora a esta bestia al servicio de un nuevo relato. El personaje queda abierto y en libertad del que lo quiera utilizar.

  3. Paloma Muñoz dice:

    El texto de Víctor que aunque es corto, resulta tan contundentemente bestial como comenta el autor sobre el subgénero del bestiario, me dio la imagen enseguida de esa especie de medusa con los ojos llorando sangre que Olga ve como dos formas humanas, (confieso que no era esa mi intención, pero el test de Rorscharch ha puesto su punto y final, jajajaja)

    • Fíjate que yo tampoco había notado lo de las figuras humanas que forma la sangre de los ojos de tu terrorífica Medusa, pero ahora que Olga lo ha mencionado no puedo dejar de verlo… Igual me parece genial cuando una ilustración tiene esa capacidad de abrirse a diferentes interpretaciones.

    • olgabesoli dice:

      Jejej, Paloma, pues será la interpretación que hace mi cerebro, pero te juro que las veo claramente…

  4. Paloma Muñoz dice:

    Olga que yo también las veo desde que lo comentaste, jajajaja. ¡Qué miedo!

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