La fobia del narrador

Autor@: 

Ilustrador@: Rosa García

Corrector@: 

Género: Relato corto

Rating: Todos los públicos

Este relato es propiedad de María Cristina Salvans. La ilustración es propiedad de Rosa García. Quedan reservados todos los derechos de autor.

La fobia del narrador.

Les contaré mi triste historia y lo único que podrán hacer es llorar. Porque no es que sea triste… Lo que la hace triste es lo patética que es.

Resulta que tengo fobia a escribir. Y es necesario en mi oficio, de hecho, imprescindible… Bueno, soy escritor.

No ha sido fácil reconocerlo, pero es así. Le tengo una fobia horrible a las letras, a esas uniones que forman palabras y con espacios, puntos y comas, frases. Odio los signos de interrogación, los de exclamación y las tildes. Y, por encima de todo… Los párrafos.

¿Y los géneros? ¿Qué hay que decir sobre los géneros? Fantástico, ciencia ficción, romántico, histórico, negro, policial, terror… ¡O todos a la vez!

Entonces, no es tan chocante pensar que hay escritores que tienen fobia a escribir… ¿O sí?

Parece que a eso se le llama grafofobia.

Mi grafofobia empezó cuando era un alumno de primaria que aprendía las letras y cómo escribirlas. Concretamente, vino determinada porque no entendía lo del maldito bigotito que se pone sobre la “n” para crear una nueva letra, una que le da un significado completamente distinto a la palabra “ano”. Nunca lo he entendido, pues creo que por el contexto ya se sobreentiende lo que quieres decir, por ejemplo, la frase “¡Feliz ano nuevo!” se refiere a ese periodo de tiempo compuesto por 365 días, no al esfínter que se encuentra al final del tracto digestivo; eso no puede ser nuevo más que en el momento del nacimiento.

En fin, que con el tiempo, mi “enefobia” (agreguen un bigote a esa “n”) se convirtió en una grafofobia. Este pobre escritor le teme a todo lo que tenga que ver con escribir. Incluso, a veces, a que le llamen escritor.

De hecho, yo prefiero que me llamen narrador. Porque aquí aparece una parte interesante de ésta, mi minibiografía; evidentemente, yo no escribo.

Uso un programa informático que convierte mi voz en texto. Es terriblemente molesto, porque no capta mis pausas como debería y mis relatos parecen carecer de ese carácter académico que es solicitado entre los círculos de grandes escritores y críticos. Y por eso, nunca me van a dar el Novel de literatura; ya lo tengo asumido, pero ¡qué injusto!

Después de desarrollar ese terror a escribir palabras con la “n” bigotuda, empecé a tenerles miedo a todas. Eso de poner los puntos sobre las “i”, el rabo de la “o”, la larguirucha “l”, la camella “m” y la dromedaria “n” y, sobretodo, lo de “ga”, “go”, “gu”, “gue”, “gui”… ¿¡Qué demonios hace esa “u” ahí en medio!?

Ilustración de Rosa García

Escribir no me gustaba y, a decir verdad, sigue sin gustarme. Pero dista mucho ese odio a una fobia. Me da miedo que todas esas formas salten del papel y me ataquen ¿¡qué quieren que les diga!? ¡Esa “s” parece una serpiente a punto de morder!

Porque en mis pesadillas, imagino que me equivoco, que escribo una palabra mal y, de repente, las letras se unen formando una figura monstruosa y me destrozan entero. Y aquí me encuentran, dos meses después, cuando los vecinos del piso de al lado se quejan porque mi cadáver apesta. Y eso no lo voy a consentir.

Así que para evitar esa muerte horrible, no escribo y otro lo hace por mí. Siempre ha funcionado, por eso no veo la diferencia entre hacerlo o no.

Imagínense como funciona mi mente que, a veces, ni siquiera tengo un tema pensado, ¡empiezo a hablar y sale solo! Además, me han publicado algún que otro bestseller, ¡así, sin escribir! Y la verdad es que no me puedo quejar. ¿Ven? ¡Todo es positivo! ¡Solo me comporta beneficios!

Excepto por las alucinaciones, claro.

En definitiva, he decidido que no voy a cambiar; todo está perfecto tal y como está.

Voy a dejar que sean los demás los que busquen el tono académico en sus relatos, que se centren en géneros y temas variopintos e incluso que rimen en asonante o consonante, si así lo prefieren.

Mi escritura es narrativa; mi determinación inequívoca y, mi grafofobia, apasionante.

Mª Cristina Salvans

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Comments
4 Responses to “La fobia del narrador”
  1. olgabesoli dice:

    Maria Cristina, tu relato es muy original. Me he divertido mucho al leerlo. Y la ilustración de Rosa le sienta como anillo al dedo. Un conjunto perfecto.

  2. Remate final..la última frase. Contundente. Positivo. Alegre. Pero guarda un mensaje de miedo que siempre comparto….pero al final…la grafofobia es apasionante. Me guardo la sonrisa con la que me quedo después de leerte, M Cristina. Y sí, el narrador de la ilustración da un poco de fobia 😉

  3. Paloma Muñoz dice:

    Es cierto como comenta Olga que resulta divertida esa grafofobia del pobre escritor ante las jodidas letras, jajajajaja y a veces es cierto que cuando se escribe se tiene un cierto temor ante muchas cosas que a veces nos acorralan.
    La ilustración de Rosa es supereficaz con ese escritor al borde de un ataque de nervios ante las letras distorsionadas que le bailan ante sus ojos.
    Un abrazo al equipo.
    Paloma

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