¿Héroe?

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Género: Drama

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Este relato es propiedad de Jesús Cernuda. La ilustración es propiedad de Sonia del Sol. Quedan reservados todos los derechos de autor.

¿Héroe?.

Hoy hace dos años de aquel día que con su carita, esa que él ya sabía irresistible, me convenció. Es increíble que para mis ojos fuera la misma que me puso la primera vez que lo tuve entre mis brazos y supe lo que significaba ser padre.

Marcos acababa de cumplir catorce años y como único regalo quería que lo dejara ir solo al cine. Yo sabía que tenía edad más que suficiente para ello pero, por algún motivo, nunca le había dejado.

Los dos nos sentamos frente al periódico, en la sección de cartelera, dispuestos a elegir película. Sólo había una palabra que pudiera definir lo que veía en su rostro: felicidad. Supongo que el hecho de ir solo al cine lo hacía sentirse mayor e importante.

Ni siquiera pude oponerme a su elección. Intenté por todos los medios que fuera a ver Flubber, pero su respuesta fue tajante.

—Papá, ¡qué ya no soy un crío!

Fueron poco más de cinco minutos de tira y afloja. Él quería ver una película de miedo que al parecer estaba arrasando por todo el mundo: Sé lo que hicisteis el último verano. A mí no me hacía mucha gracia, pero qué otra cosa podía hacer.

A día de hoy no puedo evitar culparme por ello, recuerdo que las dos películas tenían distinto horario. Ojalá hubiera insistido más, ojalá hubiera hecho valer mi condición de padre. Son esos momentos en los que una decisión puede tener consecuencias que no imaginabas. Ir a una hora u a otra podría haberlo cambiado todo. Jamás podré quitarme esa sensación de culpa que invade mi corazón, la misma que hizo que mi mujer acabara dejándome por no soportar mis continuas “depresiones”.

Lo llevé al cine, por supuesto vestido para la ocasión. Y los dos quedamos en que cuando acabase lo esperaría en el bar de enfrente. Sonreí al pensar que tampoco quería que los demás lo vieran con su padre. Recuerdo que pensé que se hacía mayor.

Hoy ha sido el estreno de la segunda parte de aquella película y esta vez he sido yo el que ha ido solo a verla, ¡Dios, cuánto me ha costado hacerlo! He notado como la gente me miraba en la oscuridad de aquella sala, no sé si por que han visto que no dejaba de llorar o porque todo el mundo me conocía. Es el precio que hay que pagar por vivir en un pueblo pequeño: todo el mundo conoce la historia de los demás, aunque nadie pueda decir realmente cómo te sientes por ello.

Durante la película no he podido dejar de pensar en Marcos. He intentado no hacerlo hasta que he visto el argumento, el cómo empezó toda la historia que contaban. Doy gracias por no haber querido ver nunca aquella última película que vio mi hijo. Como puede ser tan cruel el destino, si es que existe, o eso que todos llamamos casualidades.

Al salir de la sala he ido al mismo bar, quizá con la idea de esperarle a él aunque sabía que no vendría y en mi cabeza he tenido que vivir de nuevo los momentos de aquel día, esos que nunca podré olvidar.

Estaba sentado en esta misma mesa cuando a través del cristal pude ver cómo la gente empezaba a salir del cine. Y ahí estaba él, erguido, con cara de satisfacción y, por qué no decirlo, de orgullo, el mismo que yo sentía al verle y saber que estaba dejando de ser “mi niño” para, poco a poco, ir convirtiéndose en un hombre.

Le hice un gesto para que me viera, me levanté y me dirigí a la barra a pagar mi café. Lo siguiente que escuché fueron voces de la gente, las ruedas de un coche al derrapar en el asfalto y un fuerte golpe.

Me di la vuelta y pude ver como todo el mundo corría hacia el centro de la carretera formando un círculo. Busqué a mi hijo pero no lo ví. Asustado, salí del bar preguntando qué había pasado.

Fue cuando alguien me dijo que al parecer una persona acababa de salvar a un chico de ser atropellado y que el coche se había dado a la fuga. No entiendo que pueda haber gente así por el mundo, que piensen que su vida vale más que la de los demás, que sean capaces de sujetar la vida de otro entre sus manos y, aun así, dejarla escapar.

Pensé en Marcos y que no lo veía por ningún sitio. El corazón me latía a mil por hora pensando que tal vez fuera a él a quien habían estado a punto de atropellar.

Me acerqué despacio a aquel grupo de gente que entre voces parecían esconder algo. Fue entonces cuando lo vi, entre todas aquellas piernas, el cuerpo de un chico tendido en el suelo con unos pantalones de pana negros y una camiseta blanca. No podía creer lo que estaba viendo, era Marcos.

Ilustración de Sonia del Sol

Espero que nunca paséis por algo así. Corrí a arrodillarme a su lado, lo sujeté entre mis brazos y lo apreté contra el pecho. Vi de nuevo su carita, la del primer abrazo, pero esta vez era el último. Lo sujetaba con mis manos, ahora llenas de sangre, intentando agarrar una vida que se me escapaba. Me miró y sonrió justo antes de dejar salir su último aliento. Nunca podré superar aquello, fue como verme morir entre mis propios brazos.

Nadie decía nada, solo me miraban e intentaban por todos los medios que lo soltara. Llegó una ambulancia y pude ver como atendían a otro chico. No tendría más de cinco años, al parecer se había soltado de la mano de su madre y había corrido hacia la carretera, Marcos le había salvado de ser atropellado. Nunca tuve el valor de hablar con aquella mujer, ni siquiera de abrir la carta que varias semanas después me envió.

Han pasado ya dos años en los que Marcos ha recibido varios homenajes por parte de la gente del pueblo y del propio ayuntamiento. Incluso hablaron de él en las noticias: era un héroe.

Esta tarde a la salida del cine, la gente me ha mirado y ha empezado a aplaudir. No he podido evitar llorar cuando un chico se acercó y me dijo que debería estar orgulloso de Marcos.

Claro que lo estoy, fue y seguirá siendo todo para mí, jamás olvidaré su sonrisa. Incluso esa con la que se despidió.

Pero tampoco puedo evitar sentir rabia, estar enfadado con todo el mundo. Con aquella mujer por dejar escapar a su hijo, con aquel conductor cobarde que me quitó lo que más quería en este mundo, con ese Dios que dicen que existe que no hizo nada y sobre todo conmigo mismo. No sé cuánto tiempo más podré aguantar esto, todas las mañanas miro al cielo pensando que desde algún sitio Marcos está mirándome, que es él quien me da fuerzas para continuar.

Esta mañana han vuelto a hablar de él en el periódico local. Toda una página dedicada a lo que sucedió aquel día. Con letras bien grandes para que todo el mundo lo vea: “NUESTRO HÉROE”.

Ojalá no lo fuera, ojalá fuera tan solo un chico más, porque para mí ya lo era.

Jesús Cernuda

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Comments
15 Responses to “¿Héroe?”
  1. Mariola dice:

    Jesús, qué relato tan conmovedor y triste, y además te lo ilustra maravillosamente la artista de Sonia, pero, ay, se queda uno con el cuerpo un poco desvaído… A ver si el siguiente es un poquito más alegre. Eso sí, trabajazos de los dos. Mi enhorabuena. 🙂

  2. Paloma Muñoz dice:

    Jesús, qué relato más conmovedor. La verdad es que me ha emocionado la historia de Marcos. ¿El destino? ¿las putas casualidades? ¡Cuántas veces habrá ocurrido algo así. Me ha gustado mucho la historia. Mi más sincera felicitación y por su puesto a Sonia, chapeau! con su ilustración tan peculiar, expresiva y elegante.
    Un abrazo,
    Paloma

  3. ¿Te lo puedes creer si te digo que… estoy llorando? pues sí, no hay nada que me duela tanto que mis hijos y, de solo pensar que cualquiera de ellos pudiera ser Marcos… me destroza. Un excelente, aunque duro relato, Jesús. Un abrazo. (La ilustración de Sonia lo realza aún más).

  4. Reblogueó esto en FrankSpoiler´scrty comentado:
    ¿Te lo puedes creer si te digo que… estoy llorando? pues sí, no hay nada que me duela tanto que mis hijos y, de solo pensar que cualquiera de ellos pudiera ser Marcos… me destroza. Un excelente, aunque duro relato, Jesús. Un abrazo. (La ilustración de Sonia lo realza aún más).

  5. FABULOSO. Triste, y fabuloso al mismo tiempo… una de esas acciones que, a pesar de lo triste de llevarse a un inocente, hace que por un momento creamos en la condición humana. Abrazucu compi!

  6. olgabesoli dice:

    ¡Madre mía, que relato más duro! ¡Y cuántos padres se habrán quedado con esa rabia, tristeza e impotencia por perder alguno de sus hijos! Y Sonia, tu ilustración es impactante. Ese fondo con esas siluetas recortadas… uff, que mal cuerpo… aún así tengo que felicitaros a los dos por un estupendo e impresionante trabajo. Mi enhorabuena.

  7. Solo decirte que me gusto mucho, una historia dura pero contada con mucho sentimiento, por eso no se que me dio mas pena la propia historia o se acabara tan pronto . Enhorabuena

  8. Sonia del Sol dice:

    Muchas Gracias a todos, amigos , por pasaros, leer y, comentar !!! Vosotros s’i que sois grandes, un fuerte abrazo a todos , gracias !!! Espero que volvamos pronto a repetir equipo, Jes’us, un placer

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