Invierno en la ciudad que nunca duerme

Autor@: Ainhoa Ollero

Ilustrador@: 

Corrector@:

Género: Poema Fantástico

Rating: + 13

Este relato es propiedad de Ainhoa Ollero. La ilustraciones son propiedad de Sergio “Gan” Retamero. Quedan reservados todos los derechos de autor.

Invierno en la ciudad que nunca duerme.

Sin rumbo, rota, febril,

he vuelto a aquellos rincones

en los que a su lado vi

miles de rostros feroces.

Nuestro hábitat natural:

cafés nocturnos, sevenelevens,

bancos de parques y albergues.

Cines que han echado el cierre.

Todo corriente y vulgar,

apestando a caos y muerte.

Calles de una ciudad enferma,

de esas que nunca duermen.

Nunca le vi de día.

Su sonrisa melancólica

cantaba a la luna dormida.

Si se reía con ganas,

muy pronto se contenía.

No me quería testigo

del filo de sus colmillos;

yo, que fingía no verlos,

nunca me sentí el peligro.

Sus besos sabían frescos,

su aliento era una caricia.

Al contacto de sus dedos

mis penas se derretían.

Yo sabía que cazaba

cuando me dejaba en casa.

Le veía el hambre en el alma,

agazapada en las entrañas.

Intuía escaramuzas,

carreras y duelos de espada.

Sigiloso como un gato,

a sus víctimas espiaba

buscando la soledad

de las vidas que se escapan.

Sombras en el bus nocturno

o en los pasillos del metro.

Marcas en cuellos blancos.

Pero no el mío: los vuestros.

Quise perderme en sus ojos

tristes, ancianos, vencidos;

esos bellos pozos negros

eran puertas al abismo.

Una y otra vez le insistí

que se saciara conmigo

suplicando con anhelo

que me llevara a su nido:

Poblemos los subterráneos,

viajemos siempre de noche

en las bodegas de los barcos.

Bebamos el vino rojo

que veo teñir tus labios.

No nos hagamos reproches,

nunca fuimos unos santos.

Yo ya no tengo miedo.

He dejado de tenerlo.

Tampoco siento el cruel frío

que nos roe en este invierno.

Quiero marcharme de aquí,

donde ya nada me ata,

y dormirme en mi ataúd

cuando todos se levantan.

Robar la vida que fluye

de los cuerpos de los otros

sin dejar que nos enreden

en sus juegos mentirosos.

Tomar solo lo que queramos

y abandonar el resto,

despreciando la debilidad

de esos mequetrefes no muertos.

Ojala no seas tú

ese montón de cenizas

que esparcí por mi portal

hace tantísimos días…

Ojalá vuelvas a verme

revoloteando de noche

con tus alas de murciélago

y tus colmillos me rocen…

Bailaremos para siempre

el baile de los vampiros

hasta que no exista el tiempo,

eternos, mucho más que vivos.

 

Ilustración de Sergio “Gan” Retamero

Ainoha Ollero

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Comments
4 Responses to “Invierno en la ciudad que nunca duerme”
  1. Mariola dice:

    Ainoha, mis felicitaciones. No hemos leído mucha poesía por aquí, así que se agradece esta tuya tan estupenda. Además, esa ilustración de Retamero le va fenomenal. Enhorabuena a los dos. 🙂

  2. gracias, Mariola!!!! 🙂

  3. Paloma Muñoz dice:

    Ainhoa, como comenta Mariola, no tenemos apenas ocasión de leer poesía en las convocatorias y esta poesía tuya está cargada de un romanticismo muy peculiar. Me ha gustado mucho la historia que cuentas en los versos. La ilustración es estupenda, Sergio. Un equipo fantástico. A ver si con un poco de suerte, podemos tener de nuevo el gusto de leeros y ver las ilustraciones.
    Un abrazo.

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