Marcianos en Guadamur

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Género: Relato de ciencia ficción humorístico

Rating: + 18 años

Este relato es propiedad de Olga Ruiz Trinidad. La ilustración es propiedad de Rafa Mir. Quedan reservados todos los derechos de autor.

 

Marcianos en Guadamur.

Comunicado local 1: A las doce horas de hoy una niebla espesa de color azul pitufo se ha situado en la localidad de Guadamur formando un anillo de protección perimetral que es perfectamente observable a través del satélite Google Maps. Los habitantes del pueblo dicen que muchos seres azules de aspecto humanoide, con cabelleras amarillas y de complexión delgada inundan las calles. No son peligrosos: sonríen y saludan.  Hablan a trompicones en una especie de dialecto mixto. Algo así como: Miau, ¡hola!, guau ¿qué tal? Dale la patita, saluda…, oigg, oigg, esto mola, kikiriki. ¡Ni caso!  Y es que creo que han conjugado los sonidos animales y humanos y tienen un popurrí-jaleo lingüístico bastante importante.

Yo, como máxima autoridad, alcalde en funciones, ya me he dirigido a algunos de ellos y les he dado tarjeta de presentación. Distintas opciones viables: unos se ríen, otros se la han comido, otros la han convertido en cenizas con los ojos, otros simplemente han hecho una bolita apretada y la han tirado  al suelo. En fin, es difícil comunicarse con ellos. Les he preguntado por su gran jefe y les he invitado a una reunión protocolaria a las tres de la tarde en la plaza. Todos mis esfuerzos por establecer el contacto pacífico.

Comunicado local 2: Cinco minutos antes de la hora los  extraterrestres han aparecido a bordo de plataformas volantes con forma de hamburguesa y tras ubicarse frente a la Corporación Municipal han bailado la canción de Ricky Martin con Maluma: Vente pa ca. Ha sido un momento digno de televisar, ya que han coreografiado un reguetón para dar la bienvenida a su dignatario Muschogusto XXI, que ha aparecido subido en una especie de lechuga gigante.                                                                                                                                                                                              Sobrecogido por tanta solemnidad y despliegue de medios, y a sabiendas de sentirme ridículo,  he soltado una paloma de la paz que acababa de traer Manolo el secretario. Los animales voladores no les gustan, definitivamente ha sido un error, y con un disparo láser se la han cargado.

Ilustración de Rafa Mir

Comunicado local 3: Son las cuatro de la tarde. Los extraterrestres tienen hambre. Ya se han comido todos los ciruelos del pueblo, con troncos incluidos. Nadie sabe por qué les han  gustado tanto estos árboles.

En principio, ningún habitante de Guadamur puede salir del anillo de niebla y nadie puede entrar. La niebla tiene electricidad repelente que no permite acercarse a ella. Las comunicaciones se están manteniendo a través de las cuentas de Twitter, Facebook y por otras redes sociales. Se ha abierto un cibercafé en el ayuntamiento para que la gente que no tenga internet pueda comunicarse con sus seres queridos que se encuentran fuera. Se ha montado un lío muy gordo cuando los del geriátrico han descubiertos las páginas calientes abiertas, tanto que no querían irse.

Comunicado local 4: Son las 18.00 h. Hace dos horas pedí al presidente del Gobierno y otras autoridades de las Fuerzas Aéreas que mandasen al pueblo un convoy de helicópteros para desalojarlo.  Acaban de contestar. Las autoridades españolas piensan que, dado que han tenido contacto con extraterrestres, no es buena idea que por el momento salga nadie de aquí.  Han preferido establecer un nuevo perímetro de cuarentena y dejarnos a nuestra suerte hasta comprobar qué es lo que quieren exactamente los marcianos. Son palabras muy alentadoras… A tu lado siempre, señor presidente. ¡Con el partido hasta la muerte!

Comunicado local 5: Son las 21.00 h del día uno de esta divertida invasión y se han realizado los primeros envíos de suministros a la zona por parte de Cruz Roja vía aérea. Tanto los habitantes como los recién llegados han recibido los paquetes con los brazos abiertos y a alguno le han tenido que llevar al centro de salud por partirse la cabeza.

Comunicado local 6: Durante las cenas, a eso de las diez, ha habido cierta calma. Los extraterrestres se han comido hasta los paquetes de cartón. Y hacen sus necesidades en una cloaca común que han ubicado en la fuente de la plaza del ayuntamiento. Las heces son de color azul también, no huelen y son biodegradables, tardan exactamente cinco minutos en desaparecer. Un nuevo caso para investigar en Cuarto Milenio.

Comunicado  local 7:  Todavía no he conseguido distinguir quiénes son de sexo femenino y quiénes de sexo masculino. Andan siempre detrás los unos de los otros metiéndose mano y riéndose. La noche no los asusta, creemos que tienen visión nocturna. Algunos se han instalado muy cómodamente en hogares previa patada en el culo al hombre de la casa que ha salido disparado por la ventana. Se han computado en veinte los afectados hasta el momento y el centro de salud no puede dar abasto a tanto descalabro y fractura de brazos y piernas, por lo que se ruega un nuevo envío de material sanitario y personal médico. He realizado un comunicado vía altavoz municipal para abrir las puertas del polideportivo como lugar de acogida provisional para todos aquellos hombres pataleados que quieran acudir. Se darán mantas, cubos y agua para pasar la noche.

Comunicado local 8: Me olvidé comentar entre el comunicado cuatro y cinco que la policía local  y la Guardia Civil está toda en la cárcel.  Los  marcianos los arrinconaron,  les quitaron las pistolas, porras y teléfonos móviles. Me siento solo ante el peligro. Creo que no saben que yo soy la máxima autoridad, o si lo saben, ni les importa. No debo de ser ninguna amenaza. En cuanto a mis vecinos, están todos muy nerviosos. Y yo no sé qué hacer ni qué decir. No estaba preparado para una situación de emergencia tan colosal como esta, ni siquiera acudí al curso de primeros auxilios de los bomberos.

Comunicado local 9: Son las 23.00 h. Los  extraterrestres están empezando a instalarse en las camas matrimoniales y algunos incluso han conseguido mantener relaciones consentidas con mujeres casadas. Por el momento yo me estoy manteniendo a salvo porque no he comido ni he bebido nada en todo el día. No me fío. Creo que están drogándonos.

Algunas de esas mujeres han repetido incluso dos y tres veces como poco, y otras han perdido la cuenta y el conocimiento. Las que han conseguido salir de sus hogares han ido a buscar a Yolanda, la asistenta social, diciendo que han tenido encuentros cósmicos y demás idioteces. Yolanda ha entrado en “modo cachondo” tras escuchar los relatos de algunas de ellas, y se ha ido a buscar a uno de los marcianos que debe de ser la bomba. Llevo toda la noche escuchando gritos de placer por todas partes. Es un éxtasis dionisíaco y está todo el mundo salido menos yo, que como ya os he informado, no he bebido ni he comido nada. Creo que poseen algún poder sobrenatural y que someten a los cerebros a un eco porque la gente no puede pensar con claridad.

Comunicado local 10: Algunos marcianos también fueron al polideportivo a eso de las doce de la noche. Algunos hombres también sucumbieron al eco. Y no hay sentimiento de culpabilidad en ninguno de ellos.

Comunicado local 11: A la una de la madrugada he vuelto a solicitar como medida urgente que retiren a los niños y a los ancianos de este lugar. La guardería, el colegio y el geriátrico se han instalado en la iglesia. Allí, por algún extraño motivo, no entran los marcianos. Las autoridades españolas han considerado que es una buena medida para que no pierdan las clases de mañana ni se vean afectados por el fenómeno. Así que han mandado el convoy de helicópteros con cestas para recogerlos. A las dos de la madrugada del día uno ya no había ni niños ni ancianos en el pueblo. Se ha montado la fiesta más gorda del mundo, eso sí, sin alcohol.

Comunicado local 12: Son las tres de la madrugada. Todos se han vuelto locos de tanto frenesí.  Hasta yo mismo. Lo reconozco.

Comunicado local 13: Miro el reloj y veo que son las diez de la mañana. Sé que tengo que informar de algo, pero no sé qué castaña ha pasado desde el último comunicado. Me siento feliz. Creo incluso que he rejuvenecido. Estoy sentado en la torre de la campana de la iglesia  donde tengo cobertura con el portátil y ya no veo la niebla alrededor: se ha disipado. Y con ella los marcianos, tampoco se escuchan. Siento una cierta lástima porque se han ido así sin despedirse.  Pero bueno, me duele la cabeza. Confío en que se pasen los efectos del eco.

Tendría que haber sido abogado, siempre me lo decía el abuelo Fermín. Me iba a forrar gestionando los divorcios de todo el pueblo. Pero no le hice caso y tendré que mediar… Es lo que tiene, ¿no?

**Reflexión final. Cierto es que yo y mi adorado pueblo se merecían un libro de seiscientas páginas por todas las cosas que tenemos aquí, y no por haber sido pasto de estos marcianos a través de trece comunicados a nivel nacional. Pero este hombre delgado, sencillo, con traumas matemáticos, al que le gusta la jardinería y la cocina, que nunca se casó y que se considera despistado y de alma artista, no podía dejar de contar entre fonética y dramática lo que aconteció en este lugar ayer. Por cierto, me llamo Miguel Ángel y realmente no soy el alcalde, sino un actor en paro con sentido del humor, pero eso tampoco importa ya. Nos lo hemos pasado genial.

Olga Ruiz.

Ilustración de Rafa Mir

 

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